sábado, 6 de noviembre de 2010

RETRATO MARIA LUISA DE PARMA

El origen del cuadro es el mismo que el de su esposo.

La reina se representa a la edad de 37 años, vestida de protocolo con traje de ceremonia que sigue la moda francesa. El vestido se ajusta al cuerpo por un corpiño puntiagudo en el talle, falda de poco vuelo, in ahuecar con miriñaques o armaduras, pronunciado escote levemente cubierto por una mantilla llena de transparencias y veladuras. Mangas ceñidas que cubren sólo el antebrazo rematado en el codo con finos encajes. 
El peinado se mantiene voluminoso, pero ya sin empolvar, y lo más lllamativo,el exagerado tocado denominado escofieta, en la ue a modo de cofia se mezclan puntillas, cintas, lazos y plumas, y cuyas calidades destacan sobre un fondo negro.

En el pecho lleva la medalla con la Cruz de oro de la Orden Imperial de la Cruz Estrellada, condecoración dada por el Imperio Sacro Germano. En la  mano derecha sostiene un abanico cerrado, habitual en sus retratos, y la izquierda cae lánguidamente. Posiblemente sea lo peor del retrato, denotando falta de naturalidad, pero aparece en casi todas sus representaciones.
Al fondo, el cortinaje verde, ocultando el mueble que sistiene los atributos reales: la corona y el manto de armiño.

En cuanto al rostro, Goya plasma algo más que su semblante, su temperamento. Lo consigue reproduciendo su penetrante mirada ue conjuga con una insinuada sonrisa que más que simpática, es segura.Resulta el retrato de una mujer astuta y dominadora, y por las referencias de la duquesa de Abrantes, sin sentido del ridículo en cuanto al gusto por vestir. 

Lo que queda claro es que no gozó de la simpatía del pintor.

 

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