sábado, 4 de septiembre de 2010

MADRID ISLAMICO

Madrid entra en la historia de la mano del Emir cordobés Muhammad I (850-866), cuando ordena construir un baluarte defensivo en lo alto de un cerro, a la izquierda de la orilla del río Manzanares. 
Este castillo formaría part de un cinturón defensivo, desplegado en el Macizo Central y Toledo, antigua capital del reino visigodo. 

La finalidad de esta red de atalayas, torres vigías y castillos, era el establecer un sistema estratégico, que permitera conocer los avances enemigos de las tropas cristianas con bastante antelación, y que sirviera además de freno a esos ataques, comunicando así las distintas guarniciones mediante humaredas de día, y hogueras de noche.

Se sabe que la fortaleza madrileña era una pieza fundamental en la defensa. Castillos y atalayas se situaban cerca de las vías naturales de penetración, de norte a sur, descendiendo desde Gredos a Guadarrama. Muchos de estos enclaves han llegado a nuestros días, bien por restos o por la toponomia, como La Alameda, Torrelodones, Valdetorres, Buitrago, Mirabel, Torrelaguna ...


La construcción del baluarte madrileño, se debió plantear como fortificación de empeño, con recios y sólidos muros y fortificaciones. 
Además, el hecho de que el castillo de Madrid quedara implantado en medio de las montañas de Guadarrama y Toledo, le otorgaba el carácter de llave de seguridad de los árabes.


En esta primera "almudena" del siglo IX, hubo habitantes, además de soldados. Parece indicarlo la gran extensión de muralla que salía del castillo, dejando un considerable espacio interior. Si la guarnición era abundante se hacía que la población alimentara y abasteciera a los soldados.


Almudaina significa además "ciudadela", un nucleo urbano y fortificado, y las 9 hectáreas que había dentro de la muralla era suelo suficiente para un número de callejuelas y casas.


Dentro de este recinto se diferenciaban 3 áreas diferenciadas: al norte el castillo, en el centro un espacio vacío a modo de campamento de maniobras, llamado luego Campo del Rey, y hoy Plaza de la Armería, que se dan siempre en fortalezas immportantes, y al sur, la almudayna o pequeña ciudad. No es casualidad que la población se ubique al sur, más cerca de ls barrancos y salidas al norte y oeste.

La comunicación con esta zona central era más fácil desde el exterior, y de ahí, que se abrieran dos puertas al exterior flanqueadas.



El itinerario que dibujaba la muralla hacia el siglo IX era de 2km, abriendo varias puertas cuya colocación aproximada se conoce, pero no se tiene constancia material de ellas.

Arrancaba del ángulo suroeste del castillo, continuando por el escarpe del barranco  que cae al Campo del Moro, llegando a la Cuesta de la Vega, donde se abría una de las puertas. Seguía bordeando por el norte el Viaducto, pero sin cruzar el barranco, surgiendo en algún punto un brao pequeño de la muralla, que moría en la famosa Torre Narigues, que debía ser una avanzada sobre la caída del terreno.



Continuaba por detrás del edificio de Capitanías, para en la Calle Mayor, frente a la de Factor, abrirse otra puerta, la que los cristianos llamaron de Santa María, por la ceercanía a la parroquia del mismo nombre, que los moros conocían como Arco de la Almudena.
 Llegados a este punto, en el arranque al camino de Alcalá de Henares, la muralla sufría otro cambio de recorrido hacia el norte por la calle del Factor, para llegar a la Plaza de Oriente y unirse al castillo, aunque es posible que se abriera una tercera puerta, la Sagra, de utilidad militar. Eran las de la Vega y la de la Almudena las únicas puertas que se abrían.

Ambas tenían en el cuerpo central un gran arco de herradura, flanqueada a los llados por dos macizas torres, de una de las cuales, la de la Vega, aún puede verse algo, aunque es posible que debajo de la moderna calle se encuentre ubicada la base.







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