jueves, 30 de septiembre de 2010

ALFONSO XIII Y EL ZAR RUSO

Durante la I GM, el monarca Alfonso XIII fue el responsable de la salvación de miles de personas. Pero fracasó en uno de sus proyectos más queridos, el de salvar la vida del derrocado zar de Rusia y su familia Imperial. 

Pese a las presiones ejercidas sobre España para que entrara en la I GM fueron numerosas y pese a que existían relaciones de parenteso en ambos lados, la madre del rey estaba emparntada con soberanos de las potencias centrales, y su esposa, pariente allegada de Inglaterra, lo cierto es que Alfonso XIII optó por mantener a la nación en estricta neutralidad. Ni siquiera el comportamiento, completamente contra derecho, de los submarinos alemanes, le llevó a cambiar esa posición avanzado ya el conflicto. Pero la política de neutralidad no equivale a la indiferencia frente a la guerra.

Al inicio de la misma, una lavandera francesa escribió al rey para indicarle que su esposo había desaparecido en combate y que hiciera lo posible para encontrarlo. El monarca atendió las síplicas de esta mujer y adivinó que seguía con vida  y se encontraba interno en un campo de prisioneros en Alemania. El episodio fue publicado por la prensa, llegando a manos después de Alfonso XIII un aluvión de cartas pidiendo ayuda para conocer el destino de sus seres queridos. Las consecuencia fueron la creación de una oficina, costeada por el presupuesto del rey, que contaba con 40 empleados para buscar, hacerles llegar el material, e incluso liberarles. 
La abor de esta oficina fue extraordinaria, hasta el punto que ayudó a repatriar a 70 mil civiles y 21 mil soldados. Además, intervino a favor de 136.000 prisioneros de guerra y llevó a cabo 4 mil visitas de inspección a los campos de trabajo donde estaban los prisioneros. La mayoría de estos casos fueron gente anónima.

En estas fechas, una revolución obligó al zar a abdicar, quedando el futuro de éste y de su familia más cercana sujetos a la voluntad de los nuevos dueños de Rusia. Alfonso XII había estado varias veces a punto de morir a manos de extremistas de extremistas de izquierdas, una de ellas, el mismo día de su boda, y quiás fue uno de los primeros en estar consciente de los peligros que podrían corres la familia real rusa. 
En la primavera de 1917 visitó España Nekliudov, en representación del nuevo gobierno provisional ruso. En la ceremonia de entrega de credenciales como embajador, Nekliudov agradeció a Alfonso XIII el papel desempeñado durante la guerra de la suerte de muchos de sus soldados rusos. Aprovechó entonces las circunstancias Alfonso para, acabada la presentación, levantarse del trono y acercarse al nuevo embajador. Alfonso le agradecía su mención y le preguntaba por la familia rusa real, y le dijo que comunicara al gobierno su petición de salvarlos.

La solicitud de Alfonso XIII debió encontrar paralelos en otras casas reales europeas, pero no fue así. De hecho, cuando el monarca se dirigió a Jorge V de Inglaterra para que apoyara una iniciativa encaminada a la liberación del zar, éste recibió una respuesta por vía diplomática, comunicándole que debía perder cuidado. Alfonso XIII entonces se percató que esta seguridad se tambaleaba. 
Así, cuando Inglaterra se planteó realmente la posibilidad de dar asilo a la familia Romanov, fue el propio Jorge V, pariente de los mismos, el que se opuso. A lo largo de dos semanas, Jorge V estuvo convenciendo a su gobierno de la inconveniencias darles asilo. El problema era que Jorgfe V no queróia problemas con la opinión pública, algo que así se vería reducida, y muy especialmente, con el partido laborista. Desde su perspectiva, el pueblo se sentiría mal si se acogia a la zarina Alejandra, una princesa alemana a fin de cuentas, y era posible que los laboristas sintieran la presencia republicana.

El 13 de abril de 1917 el primer mnistro británico se vio obligado a ceder a las presiones regias y se limitó a decir en un gabinete que España sería un lugar mejor para acoger a la familia del zar. En unas horas, el proyecto de salvar al zar fue abandonado por os ingleses. 
Para colmo, en octubre, los bolcheviques dan un golpe de estado que derriban al gobierno provisional, e implantan un gobierno que aplica el terror de las masas para perpetuar su poder.

Alfonso XIII, que sabía de la negación de Inglaterra, no cesaba buscando apoyo en otras casas reales, proponiendo a los reyes de Suecia y Noruega el envío de un navío de guerra español a un puerto escandinavo para allí recoger a la familia del zar, la zarina y sus 5 hijos. Lo único que le pedía es que mediaran ante el gobierno ruso.
Unos meses antes, Gustavo de Suecia había intentado salvar al zar, pidiendo ayuda a los ingleses, que no se la dieron. La solicitud llegaba ya en un moento en el que ambos países ya no tenían esperanzas de salvar al zar. 

Tamposo se podía esperar nada del Kaiser. Pese a su relación de parentesco con él, Guillermo II no dio un paso para ayudarlo. Lo grave es que Alemania ya había entrado en negociaciones con Rusia para firmar una paz por separado, contando con esta baza para presionar a los bolcheviques. Pero no lo hizo. 

En la noche del 16-17 de julio de 1918, el zar junto a su esposa e hijos fueron asesinados por los bolcheviques en la casa Ipatiev en Yekaterimburg. El asesinato contaba con la autorización expresa de Lenin y sus aliados.  
En el curso de la reunión en el que se decidió la matanza delos Romanov, no estaba Trotsky, pero cuando éste se enteró, el dirigente manifestó que la decisión había sido un acierto. Quizás lo único de lo que se arrepintió es de no haberlos dejado con vida para haber sido el fiscal de su juicio.


El destino del zar y su familia quedó zanjado a mitad de julio, pero esto era ignorado por Alfonso XIII, quien seguía empeñado en salvarlo. Eol 2 de agosto, documentos del Ministerio Francés de Exteriores confirman el deseo del rey de salvar a la familia rusa.

EL REINADO DE ALFONSO XIII

Durante el reinado de Alfonso XIII, de 1902 a la dictadura de Primo de Rivera en 1923, se suceden unos 33 gobiernos. Hace muy poco tiempo que sucedió lo del desastre del 98 de Cuba y Filipinas, que ha abierto los ojos al pueblo llano, no quieren guerras, pero sus militares han entrado a caballo en el Congreso, la Iglesia inmovilista se pronuncia al respecto, se antepone la frivolidad de la nobleza a paliar el hambre que sufren las clases humildes. 


Los gastos militares han empobrecido a España, demasiada guerra y poca economía, hay más oficiales en el ejército español que en toda Europa, mientras los soldados van en alpargatas a la guerra de Marruecos, y como comida, latas de sardinas, ante un calor y una sed intensa.

Generales que venden fusiles a los moros, soldados de poca monta que llevan en su petate las insignias de sus superiores, van a hacer carrera, mientras la intendencia se forra vendiendo la comida de la tropa y muchos mandos se divierten con ello.
Se han gastado los tesoros en aventuras militares, se ha entregado la vida de muchos jóvenes a la gloria de pocos.



España vivió una época dorada en los años que duró la Primera Guerra Mundial (1914-1918), creciendo las exportaciones, bajó el déficit con el exterior, se crearon fábricas para surtir de productos que no llegaban, y se exportaron igualmente.

Una vez finalizada la contienda mundial, en los años 20 nuevamente creció el paro al cesar el milagro económico, y el crecimiento demográfico de esos años impulsa a la revuelta a una ingente masa obrera predispuesta a organizarse en sindicatos con políticas surgidas de los movimientos sindicalistas, comunistas y anarquistas.

Las huelgas campesinas y obreras se encadenaban, era la época de los pistoleros, de los sindicatos libres de la patronal que generan una espiral de violencia, que acabó con el asesinato del jefe del goierno, Eduardo Dato,a manos de la CNT, en 1921.



En septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera se pronuncia en Barcelona, el golpe militar quier acabar con la ola de huelgas y violentos altercados que se suceden, con una fuerte represión, pero ésta no podría parar por mucho tiempo a una masa urbana  para las que la monarquía representaba el inmovilismo y el caciquismo.


La dictadura pondría en marcha grandes obras públicas como carreteras, ferrocarriles, puertos, embalses para regadíos y generar energía eléctrica, o la puesta en marcha de Telefónica (ITT) y la CAMPSA, pero endeudando al país gravemente, pues no contaban con un aparato fiscal y sólo generó una deuda que debió seguir pagando la II República.


La debacle financiera se uniría a la crisis mundial que se vivió en 1929, hundiendo aún más a una España empobrecida por las campañas militares africanas, que junto con un estamento militar enorme, con efectivos de más de 15.000 y más generales que en toda Europa, 471, y 2500 jefes  y oficiales era una verdadera sangría para las arcas del Estado.


En un contexto de grave crisis, el generalPrimo de Rivera consultó el 26 de enero de 1930 a los suyos, la prudencia de seguir en el mando, algo que le motivó la respuesta con mucha desconfianza, lo que motivó que dimitiese ese mismo día y muriese en París exiliado, en 1930


El rey, que no podía volver al sistema parlamentario, depositó su confianza en Dámaso Berenguer, algo que al General Sanjurjo, director de la Guardia Civil, lo concibió como un desaire, pues pensaba que ese puesto sería para él.


Berenguer tardó un año en convocar elecciones, lo que hizo que los propios políticos que estaban del lado del rey, como Niceto Alcalá Zamora, abandonaran al rey en favor del sistema republicano.


En agosto de 1930 se conforma el Pacto de San Sebastián, un movimiento revolucionario para traer la república, apoyado por generales como Queipo de Llano, Hidalgo de Cisneros o el capitán Fermín Gala.


Emilio Mola, entonces director de seguridad, sofocó la sublevación y detuvo a sus miembros, los capitanes Galán y García fueron fusilados, pero fue el inicio del fin del reinado de Alfonso XIII.


Poco después Alfonso XIII, nombró jefe al Almirante Aznar, y serían convocadas unas elecciones para el 12 de abril de 1931, ganando los republicanos en todas las capitales de provincia. El rey pidió ayuda a Sanjurjo, quien le devolvió lo anterior negándole ayuda, cuando el conde Romanones visió a Azaña y éste le recomendó que el rey se exiliase algo que hizo sin oposición.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

LUGARES DE ENCUENTRO EN EL SIGLO XIX Y XX

1. LOS CAFÉS

El contexto histórico de este momento tan propicio para los cafés era que el breve reinado de Amadeo de Saboya, llegado el 2 de enero de 1871. Prim acababa de ser asesinado y Madrid está dividido y envuelto en un clima de intrigas y complot, prueba de ello, los enfrentamientos existentes entre las cracciones políticas: los alfonsinos que deseaban como monarca al hijo de Isabel II, y los republicanos, que querían la república, y por último los carlistas que deseaban como rey a otra rama dinástica.

El reinado del monarca italiano fue breve, y le sucedió la I República, que duró sólo un año, de la que fuern presidentes: Pi Margall, Salmerón y Castelar. El 2 de enero de 1874 se produjo la transición del régimen republicano a la Restauración monárquica, ras el golpe del General Pavía, que provocó el coronamiento a Alfonso XII.

Por su parte, el entorno de Madrid en ese momento era apacible: contaba con 20 mil habitantes; desde 1871 podían disfrutar del primer tranvía, cuyo recorrido iba desde la Puerta del SOl al barrio de Salamanca, extendéndose pronto a Argüelles, compitiendo así con los coches de caballo que invadían el centro de la ciudad.

Ya en 1895 llegó un nuevo transporte: las carreras de velocípedos. na máquina que constaba de una rueda delantera de gran tamaño y otra trasera sobre las que se subían hombres de forma similar a los jockeys, para meterse en una carrera cuya meta era lograr no caerse.

Fue en ese momento en el que aumentó el número de cafeterías y chocolaterías por toda la ciudad.

A la hora de hablar de los orígenes del café debemos remontarnos al siglo XVII, momento en el que se introduce en Europa tres productos diferentes, que fueron aceptados de manera diversa en cada país. Estos productos n son otros que el chocolate procedente de América y que se arraigó fuertemente en España, Francia e Italia; el té de Oriente Próximo y muy acogido en Rusia y Gran Bretaña y Portugal, y por último, el café del cercano Oriente, introducido ya por los árabes, pero que ahora se etxendía por toda Europa.

El grano del café es fruto del cafeto, un árbol del que se tiene diveras variedades. Se cultiva en Brasil, pero también en  lugares de Europa de altas latitudes. Su grano es de gran tamaño, y tras el tratamiento al que es sometido, se ven cafés suaves y duros.

En Europa se dan numerosas discusiones sobre sus pros y contras, de manera que unos pensaban que era una bebida que envenenaban a los hombres, y para los otros era un néctar. Pese a estas incidencias, el café cambió los hábitos de vida de los españoles, que siempre habían tomado el chocolate, símbolo de las normas impuestas por la aristocracia. El café suonía romper con todos los esquemas, convirtiéndose en bebida de escritores e intelectuales que aceptaban los cambios impuestos por la ilustración europea.

Madrid fue la primera ciudad europea en tomar café, que fue sustituyendo poco a poco las tradicionales botillerías. Las botillerías eran lugares de paso, mal alumbradas, en las que se servían alcohol y licores, También se servía chocolate y bizcochos, leche merengada, naranjadas ... Las verdaderas damas no entraban en los locales, sino que se hacían servir esperando en sus coches, mientras que dentro había parejas de majos y manolas.

En un principio, las instalacones eran penosas y contaban con espejos que deformaban las imágenes, quinqués adosados a las columnas a modo de iluminación, mesas demadera y banquillos. En el interior había un mostrador repleto en su interior de botellas de licores, como aguardiente dulce, siendo bebidas srvidas por camareros vestidos de negro con delantal blanco.

Pero lo fundamental es que jugó un papel social especial en esos años, pero trayeron numerosos tabúes, como la prohibición de la entrada de la mujer, aunque pasado un tiempo, nadie les negaría el derecho a entrar.

Los cafés más antiguos eran los de la calle Santo Domingo, como el Café de San Anton o San Luis. En la calle Carretas existía el Café y la Botillería de Pombo, fundado en el siglo XVIII, donde se reunieron políticos como Prim, Sagasta, O´Donell ... o e daban tertulias como la de Ramón Gómez de la Serna.

Ya en el siglo XIXI surgieron en Madrid cafés que no sólo ofrcen tertulias, sino teatros, siendo los cafés-teatros. El primero, el de Capellane, en el que se iniciaba el ensayo y representación por el precio de la comsumición: dos reales. La idea gustó, naciendo otros como el del Carmen o el de Artistas.

Los cafés sustituyeron a los salones, los clubs los casinos, dando vida literaria a la ciudad. Hasta la guerra civil, hubo cafés para todos los públicos: toreros, cómicos, pintores, escritores ... como Azaña, asiduo como Jacinto Benavente o Jardiel Poncela.

Desde el Café de San Millán, prototipo de café de barrio donde se reunían ganaderos, arrieros, mozos de mula ... hata cafés donde se reunían políticos, aristócratas ... Este era el café de Fornós, símbolo de la vida de Mardrid del siglo XIX y principios del XX. Se ubicaba en la calle Alcalá y su fundador fue Manuel Fornós, propietario también del Café Europeo. Era un café montado a todo lujo, decorado con pinturas, tapices, alfombras y cómodos sofás, que constaba en la parte superior de un amplio corredor y el entresuelo unos cuantos reservados para tertulias masculinas de hombres d enegocios, o para las parejas que no querían ser vistas.

También en la calle Alcalá se ubicaba el Café Suizo, ubicado donde hoy está el Banco de Bilbao. En este café pasaron largas tardes Ramón y Cajal, acompañados Carlos Rubias y Salmerón, donde se daba una tertulia de médicos. Algo que lo diferenciaba del resto de cafés era que contaba con un salón exclusivo para mujeres, el salón blanco, donde se servía chocolate y crema acompañado de un bollo suizo.

Poco a poco se fueron inaugurando cafés con mejores instalaciones y donde se reunían todo tipo de personas.

Lamentablemente, y con el paso del tiempo, los cafés fueron quedando para aquellos que tenían más de 30 años, mientras los jóvenes preferían frecuentar los bares americanos, donde llegaban nuevas bebidas, cocktails, sandwiches ...
Las personas ya no tenían el mismo tiempo para disfrutar relajadamente de la charla con otras personas.

2. LAS TABERNAS

Desde el siglo XIX, las tabernas madriñeñas van a ser muy características, siendo producto genuino de la villa de Madrid. Tienen características tanto dentro como fuera que la hacen diferentes a las demás.
- Exteriores sombríos decorados con planchas o cuarterones de madera barnizada con pintura roja. Se va a identificar la pintura roja con el buen vino, y además, este color se convertirá en una de las eñas de identidad de estos bares.

- Disponían fuera de una barra de hierro que, cruzada, y con un gran candado era usada para cerrar los establecimientos.El cierre se producía a altas horas de la noche.

- Sobre la cornisa estaba el número de la calle, bien visible y el nombre del propietario en letras oscuras y blancas. Con el paso del tiempo, la prosperidad económica se vio reflejada en sus fachadas, usando nuevos materiales para la decoración, como el vidrio o el azulejo, ofreciendo en las puertas atractivos dioramas de las bebidas alcohólicas y el menú culinario que se servía.

En cuanto a su interior, las proporciones eran medias, con una barra dem adera oscura labrada. El mostrador era el de zinc, detrás del cual se encontreaba el tabernero. Las mesas eran de mármol y los bancos corridos. Había un antiguo y reluciente filtro de agua. Los zócalos eran de madera o cerámica, y solía haber un reloj, recipientes y medidores.

Otra característica eran as sentencias que se fijaban en sus muros, como "El camello es el animal que más resiste sin beber, no seas camello".

Estas tabernas se diferenciaban de otros bares en que despachaban bebidas alcohólicas como en las bodegas, por er ruidosas  detentar la primacía del alterne, el rocerío y la tertulia para los pobres.

La taberna, ademas de ser un local donde se despacha bebida, se sirve comida de forma barata, poco informal, casera, con platos tradicionales como riñones, callos, mollejas, bacalao ... El público que asistía eran jóvenes universitarios. Pero a altas horas de la madrugada servían una especie de Té con chispazo, cuya preparación llevaba a un complejo ritual, grandes teteras con té negro desmenuzado en hilillos, el agua y el vapor. El chispazo era el aguardiente de la casa. Hoy en día se sigue sirviendo enun único sitio en Madrid, en la Casa de Eugenio Humanes, en la calle Embajadores.

Estos establecimientos abundaban en las barriadas de Lavapies, Delicias, Pacífico, el Rastro, las Peñuelas y Arganzuela, junto con la zona de Cuatro Caminos y Chamberí.

Una de las tabernas que ma´s se conocían en la villa es la taberna de Don Antonio Sánchez, situado en el número 13 de la calle Mesonero Romanos. Decorada con una gran cantidad de cuadros, medallones con rostros de toreros y dos cabezas de toro.

Otra de las que pervive es el Maragato, en la calle de San Andrés, de color rojo y con los carteles que señalan vino comida y frutas.

3. MESONES

Por lo que respecta a los mesones, fueron igual que las tabernas lugar de servir comidas y bebidas. Sus bajos y sótanos tenían forma laberíntica, llenos de muro de carga y arquilla que van a tener cierto halo de misterio.

Estaban decorados con azulejos, cacharras de cobre, y de las paredes cuelgan lienzo.

Los mesones daban un ambiente íntimo que proporcionaban la charla, charlas amenizadas con vino o fino y acompañadas con tacos de jamón y queso, ofreciendo un queijo de la guitarra y los osnes del acordeón.

Estos mesones se ubicaban en la Plaza Mayor, en las Cavas Altas y Bajas, Arco de Cuchilleros y Cava de San Miguel. Pese a haber sido un punto de pasada de transhumantes y nñomadas, en el siglo XIX albergaba a los vecinos del barrio y labriegos de tierras cercanas y de Extremadura.

En los paradores de la Cava se trataba la venta del trigo y el vino, se negociaba el precio de la caballería, que se feriaba los jueves. Era centro de recaredos y comisarios, de allí salía al pueblo lo que hacía falta, sin pasar por la Plaza Mayor, proveyéndose de ello en las calles de la puerta de Toledo. Hoy se ve la antigua estructura urbana de la Cava Baja, con la conversión de algunos de estos mesones en los mejores restaurantes de Madrid.

4. FONDAS

Era un lugar de escasa categoría donde se daba comida y alojamiento. Eran las "casas de dormir", cuyas habitaciones guardaban un número de camas destinadas a dar abrigo en la noche a las personas sin domicilio. Las había de distintas categorías, para mujeres, para hombres, para citas clandestinas de sexo. Además, había un cierto número de casas llamadas paradores, donde se admitían a las personas la noche a 0.25 pesetas la noche, como el de Picazo, de Luna, de Medina ...

Estas casas se encuentran en los barrios bajos, sobre todo en los distritos de La Latina y la Inclusa. Su número se elevaba a una cifra de 30. En algunas, sólo agunos pisos albergaban pero en otras, era todo el edificio, categorizando los pisos de forma diferente: el primero destinado a la clase más indigente, por 10 céntimos la noche, con habitaciones ocupadas entre 6-10 camas; el segundo piso tiene una cllientela menos mísera, con dos o trs camas por habitación y los demás pisos son de cita clandestinas.

La parte inferior de la clase obrera, se veían obligados a habilitar 2casas- jaula", faltas de luz y aire respirable, con alimentación insuficiente. Dada una alimentación tane scasa, no es extraño pensar que el obrero recurría al alcohol para alarmar su sistema nervioso y evitar de esta forma el hambre.

Una de las mejores fondas se ubicaba en la Calle Alcalá en el local de las DIligencias peninsulares: la Fonda de Europa era económica, situada en la calle Peregrinos. Fue en una de estas fondas de la calle Tetuán donde se fundó el Partido Socialista en mayo de 1879.

JARDIN BOTÁNICO DEL PRADO

El 25 de julio de 1774 se decide el tralado del Jardín Botánico de las afueras de Madrid en el sitio de Migas Calientes, actual Prado. Este traslado formaba parte de la gran reforma urbanística emprendida en 1766 por Carlos III, encargando tal proyecto al arquitecto real, Sabatini. Sus propuestas no llegaron a plasmarse, pero si la influenciaron.

Las primeras explanaciones comenzaron en 1776 y poteriormente la construcción de la Puerta Real. En 1850 fue cuando se presentó el proyecto de enrejado para encerrar este paraje con una verja, que sirviese además como mirador. A partir de 1780 se hizo cargo de la obra Juan de Villanueva, quien modificó el diseño del jardín con ideas neoclásicas de los tiempos.

Con la fundación del Jardín se inició además la afición e interés por la botánica en Madrid. En ellos se albergaron numerosas coleccones de plantas, siendo organizada la vida del centro por Gómez Ortega, a quien se debe la creación de todo lo de alrededor.

Tras la república, donde se hicieron algunas reformas, se han hecho otro edificios allí para el estudio de esta ciencia.

EL PRADO

El espacio que actualmente ocupa el Paseo del Prado, en concreto, el tramo entre Atocha y las 4 Fuentes, era en el siglo XVIII una alameda, lindante con algunas huertas y con un barranco que daba lecho al arroyo de Valnegral. Antes de esta fecha, hay pocos sitios que destacar, como el estanque construido por Felipe II en 1569, estanque donde el rey intentó simular la toma de un castillo con la construcción de 8 galeras para recreo de la reina.

Pero el surgimiento del Paseo del Prado como tal no vino hasta la época de Carlos III, momento en el que se inición la transformación de la zona y su acondicionamiento como una de las principales vías de la ciudad. Bajo este reinado se inició el proyecto de nivelado de la zona en sus tres partes, llamadas de San Fermín, San Jerónimo y de Atocha, con este proyecto se construyó una mina que encauzaba las aguas del arroyo, desde la puerta de Recoletos a Atocha, obra que se complementó con la construcción de un colector en Atocha, permitiendo alisar el Prado.

Tambvién con Carlos III se situó la zona para el Jardín Botánico, de antigua presencia en la ciudad y que había sufrido varios traslados. Fue Felipe II quien a instancias de su médico creó el primer jardín botánico en ARanjuez, pionero de toda Europa. Luego Fernando VI lo pasó a la ciudad, al Soto de Migas Calientes, a als orillas del Manzanares. Pero el alargamiento del Prado hizo que Carlos III trasladara el jardín a su actual emplazamiento, al llamado Prado viejo en 1744. El recinto fue adornado por una engalanada verja de hierro, ornamentado en el centro por una sencilla portada clásica de granito  donde una inscripción indica que fue construida por Carlos III. Al fondo del Paseo donde comienza el Prado hay una elegante portada con 4 columnas dóricas que dan ingreso a la cátedra botánica. También encuadran el recinto la biblioteca y el herbario, donde se reúnen más de 30 mil especies diferentes.

Al otro lado del Botánico y contiguo a la Platería de Martínez hubo durante mucho tiempo desde el reinado de Fernando VII hasta los últimos años de Isabel II, un famoso espectáculo conocido como Diorama, espacioso edificio en cuya parte principal se reconcía el interior del templo de San Lorenzo de El Escorial. Habia además en llos salones altos y bajos del edificio otras vistas en el Diorama, como la del Coro de Capuchinos de Roma y la del panteón del mismo Escorial. Había en el edificio como curiosidad un salón de física recreativa.

Desde el siglo XIX, este espacio fue el escogido por la nobleza para pasear. Fue en esta etapa donde una parte del Prado comenzó a tener especial trascendencia, se trata de la calzada cercana a las casas desde la esquina de la calle Atocha hasta la plaza de Neptuno, donde estaba el palacio de Medinaceli, tramo que desde mediados de siglo

lunes, 27 de septiembre de 2010

EL BURGUÉS ENNOBLECIDO

FRANCISCO DE RIVAS MARQUÉS DE MUDELA

Es el prototipo de nuevo burgués emprendedor. El 17 de mayo de 1882, Francisco de las Ribas y Ubieta, Marqués de Mudela, se sintió indispuesto mientras presenciaba una corrida de toros. Trasladado con urgencias a su palacio, en la Carrera de San Jerónimo 40, el médico s´lo pudo certificar su defunción por un ataque de apoplejia.Al morir, su fortuna se elevaba a 70 millones de reales, una de las más grandes de Madrid.

Empresario vitivinícola en la Mancha y siderúrgico en el País Vasco, fueron sus principales instrumentos de acumulación de capital. De las Rivas responde al mito de la perfección del ascenso delliberalismo en España.

Francisco nació en Gordejuela Bilbao, en 1809, hijo de campesinos, que con 15 años emigró a Madrid en busca de frtuna. En su trayectoria, 3 hechos marcaron su éxito: su vinculación al círculo de comerciantes vascos que viven en Madrid, su matrimonoi con Rosa Urtiaga en 1834, hija de un importante comerciante vasco, y su incorporación al círculo en torno a Mendizábal.

Fue adquiriendo sus conocimientos demercantilismo gracias a sus tíos en Madrid. Luego pasó a ser un comerciante pañero con sus parientes en Andalucía

viernes, 24 de septiembre de 2010

Madrid era el centro de la toma de decisiones políticas. Por ello, la economía y sociedad de la ciudad era profundamente extrovertida y se movía por el impulso del todo nacional.

La gran burguesía la formaban aquellos que trabajaban, que se comprometían a actividads remuneradas y que disponían de enormes ingresos. Los dos primeros elementos separan a la alta burguesía de la aristocracia terrateniente. El tercer elemento las diferencia en alta y baja burguesía.

Durante la Burguesía de la Restauración se distinguieron los siguientes tipos:
- La Alta Burguesía de los Negocios", aquella que se enriqueció de las contratas de ferrocarriles de servicios públicos o suministros militares. Implicada en negocios de índole variada, orientada a actividades bancarias. En el mismo nivel está la ceciente alta burguesía industral.

- Otro sector era la Gran Burguesñia de Colonización

La alta burguesía se caracterizaba por su gran pdoer económico, procedente de las posesiones de algunas de las principales fuentes de riqueza del país: contratas, comercio, industria y banca. Dentro de la alta burguesía coexistía el profesional de alta categoría, el indiano, y el financiero, al que corresponde mayor prestigio. Los dos elementos que conjugaban a la perfección era trabajo y corrupción.

La alta burguesía aspiraba a entroncar con la nobleza para consolidar su prestigio social; la aristocracia en decadencia deseaban fundir en un matrimonio con la riqueza de la creciente burguesía, que salvarían su estado de ruina. La mujer era el elemento indispensable para mejoorar las relaciones sopciales, que tenían como marco el salón, el teatro ...

Los banqueros se sentían burgueses. No crean el capital, pero sí lo  hacen circular. Se les admira por su suerte. Cada uno ha llegado a la riqueza por diversos caminos. En la escala de la burguesía, los banqueros ocupan su cima jerárquica.

Otro tipo de burgués es el indiano, el clásico hidalgo, santanderino y pobre, que hizo fortuna en La Habana entre los años 1832 y que luego obtuvo distinciones. Algunas de las fortunas que allí se hicieron fueron por trata de esclavos, azúcar, tabaco y cufrtidos.

Para las operaciones mercantiles eran preferibls los banqueros catalanes.

La Burguesía además se enriqueció con la especulaicón en la Bolsa. La industria, al no existir apenas, no pudo servir de arranque salvo para los que venían de afuera. Negociando su dinero con ferrocarriles se enriquecieron personajes como Remisa, Aguado, Mendizábal ... o Leon Cappa, con su negoico de carbón.

En su proceso de ascensión social, la burguesía quiere protagonismo, derrochándolo en sus giras sociales, en torno a palacios y la concesión de títulos nobles a ellos. Así se unió a la burguesía ennoblecida con la vieja nobleza de cuna.

El este proceso el palacio desempeó un gran papel. Con la construcción de estos sitios suntuosos y monumentales, daban fe de todo el poder señorial que contaban y la posición de su status.

Los palacios burgueses madrieños reflejan el lujo que perseveraban, la ostentación del poderío económico, expresa la idea del reconocimiento de su clase social por todos.

En el interior es donde se da el proceso donde se invita a aquellos a los que e quiere pertenecer, siendo los saloones el centro de estas reuniones.

En el caso de los viudos, el palacio no funcionaba con tal ostentación. En estas ocasiones, las ostentaciones se muestran en el exterior, como el caso de Francisco de Rivas. De ahí, la gran exhibición de carruajes que el individuo hacía.

Es importante en esta clase el rol de la esposa y su papel en palacio. Los salone son el reflejo del poder económico de la familia. El mobiliario, alhajas, todo está supervisado por la esposa.
Otro espacio importante de palacio es la biblioteca, como lugar de reunión de los caballeros en la sobremesa, meriendas y tertulias, mientras que las damas usaban el salón de té.