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lunes, 10 de octubre de 2011

ANA JAGELLON REINA DE HUNGRIA

Nació en Buda, actual Budapest el 23 de julio de 1503, y murió en Praga, el 27 de enero de 1547, siendo, por su matrimonio con Fernando I de Habsburgo, reina de Romanos y reina consorte de Hungría. Era hermana de Luís II de Hungría e hija de Vladislao II de Bohemia y Hungría y de Ana de Foix- Candale.

Por medio de un tratado establecido entre su padre y Maximiliano I de Habsburgo, se formalizó el casamiento de ésta con uno de sus nietos: el archiduque Fernando.

Gracias a esta unión matrimonial se logró que Hungría y Bohemia quedaran bajo el mando de los Habsburgo, ya que el hermano de Ana, Luís II, murió en 1526 sin descendencia en la Batalla de Mohács, quedando ella como única descendiente de la línea sucesoria.

Nunca llegó a ser emperatriz, pues umrió en  1547, a la edad de 42 años,  a los dos días de nacer su hija Juana, denido a auna fiebre puerperal.

De su matrimonio con Fernando nacieron 15 hijos

lunes, 1 de noviembre de 2010

MADRID EN GUERRA: PROBLEMAS DE ABASTECIMIENTO

El abastecimiento fue uno de los grandes problemas de Madrid durante la guerra civil. Madrid permaneció sitiada por más de dos años y en este transcurso de tiempo, la población comenzó a ver cómo escaseaban los productos de primera necesidad hasta llegar casi a desaparecer, o a conseguirlos mediante receta médica.

El racionamiento de alimentos se fue aciendo cotidiano paralos madrileños desde los primeros meses de la guerra, por lo que desde e principio se acostumbraron a las largas colas delante de los establecimientos para conseguir comida, al mercado negro que surgió por la escasez de alimentos y contra el que las autoridadesl ocales no podían luchar, a las subidas desorbitantes de los precios y a las cartillas de racionamiento ...

Antes estos problemas, las autoridades republicanas insistían en que la solución estaba en evacuar a la población de Madrid, que además, facilitaría su defensa. Pero contra todo pronóstico, la población se resistía a dejar su tierra.

Llegaron a ser tan acuciantes los problemas de abastecimiento que las masas de la izquierda se movilizaron a favor de los republicanos españoles. En Checoslovaquia se organizó una cotización de un franco por trabajador y un mes a favor de los combatientes del Frente Popular. En Holanda se enviaron alimentos, en Infglaterra se enviaron toneladas de leche en polvo y ropa, Nueva Zelanda envió 2000 libras esterlinas, los mineros ingleses compraron para sus compañeros republicanos 2000 toneladas de carbón, la asociacion de Amas de Casa de París enviaron 7 camiones de víveres, Copenhague mandó 126 cajas de leche en polvo, 48 cajas de carne en conserva y jabón

La escasez de productos de primera necesidad, desde el principio, además de otros productos como leña o tabaco, su precaria y enmarañada distribución por falta de transportes, y con ello el racionamiento, la desorbitada subida de precios, el acaparamiento de víveres, la especulación y el mercado negro, fueron las variables que acentuaron la tragedia. 

El sistema generalizado de suministro consistió en el reparto de unos vales, dados por partidos y sindicatos y canjeados en tiendas y comercios por artículos de primera necesidad.

En Madrid, el ayuntamiento emitió vales de 0.5 pesetas y lo distribuyó entre la población a través de partidos y sindicatos, Durante julio-agosto de 1936 las existencias fueron suficientes: los comerciantes, organizadores empresariales y poíticos fueron acopando alimentos; más tarde con el escaseamiento, la crítica centró en el miedo al despilfarro y al acaparamiento.


La falta de víveres en la retaguardia republicana fue un fenómeno generalizado. Los primeros síntomas de escasez se dieron en septiembre de 1936, y en octubre faltaban productos como el trigo, el carbón o la carne. Un alimento tan básico como el pan, comenzó a faltar de forma alarmante en los prmeros meses de 1937, y en marzo llegó su racionamiento a Madrid.


Para el abastecimiento de Marid se tomaron medidas como tomar el trigo de las onas limítrofes a la provincia y Ciudad Real. El racoinamiento de pan se fió en cantidades que oscilaban entre 50-150g. El resto de productos de primera necesidad comenzaron a escasear a finales de 1936, se agravó en 1937 y culminó en 1938. 
La base de la alimentación consistió en arroz, algunas legumbres como las lentejas, verduras aceite, hortalizas , y otros productos como la alfalfa , y a medida que fueron escaseando, la sociedad se las ingenió para sacar más partido a lo que había, como hacer caldos con los cardos borriqueros o tortillas sin huevo.


El racionamiento se puso en marcha en Madrid en noviembre de 1936. Las autoridades marcaban las cantidades por persona y día. Un ejemplo de este racionamiento lo tenemos en el documento de la Junta de Defensa, que establecía las cantidades correspondientes a cada persona:


Cada día:
-Leche: 1/4 l
-Pan: 500g
- Carne: 100g
-Tocino: 50g
- Fruta: 500g
-Sopa: 50g
-Patatas: 200g
-Legtumbres: 100g


En 3 veces a la semana:
-Pescado:200g
-Arroz:100g
-Azúcar:50g
-Huevos:2 unidades


1 vez en semana
-Aceite:1/2l
-Café:50g
-Carbón:3kg
-Jabón:400g
-Queso: 100g
-Bacalao:100g
-Leche condensada:1 bote
-Fiambres: 100g
-Conservas de pescado o carne:100g
-Conserva de verduras:200g

Lógicamente, con el paso de la guerra, los alimentos empezaron a escasear con urgencia. Así, el racionamiento en 1938 consistió en pequeas cantidades de lentejas, arroz y aceite. Se arbitraron diversos cvréditos por parte del godeto con organizaciones sindicales y la ayuda de entidades bnéficas, lograron otros canales de aprovisionamiento.


Por otro lado, el control de los precios y la represión del fraude se convirtió en uno de los problemas para la República más importantes. Sin embargo, el almacenamiento y aprovisionamiento de víveres con fines especulativos y el consiguiente fraude desembocaron en un abusivo mercado negro, donde los precios de artículos adquirían cifras desorbitadas.


Por lo que respecta al fraue, los que más se aprovecharon fueron los comerciantes: guardaban alimentos sin vender hasta que escaseaban para luego venderlos a preciosde infarto, o algunas tiendas tenían otros métodos para enriquecerse, como obligar a sus compradores llevarse otros productos, además del que necesitaban o iban buscando. 
Mientras más empeoraban los abastecimientos, más crecía el fraude. 


Las autoridades intentaban controlar la situación, fijando unos precios oficiales que regularan el mercado, alfgo difícil de cumplimentar, pues no era los reales que se pagaban en el mercado realmente. 


Observamos que desde septiembre de 1937 a marzo de 1938, los precios subieron. Vemos que fue un año de mal abastecimiento. Los casos de falsficación de documentos, especialmente recetas médicas dadas para adquirir ciertos alimentos, como leche o azúcar, para embarazadas ancianos, niños y enfermos, multiplicándose a partir de esta fecha.


Con la necesidad salió la picaresca: la gente se hacía pasar por enfermos, inventaban familias que no existían u saban el nombre de aquellas que entre otras razones, bien habían muerto, o habían sido evacuados.


Llegó a ser tan importante el racionamiento y abastecimiento de alimentos, que los madrileños no se preocupaban tanto por ver el diario para conocer el transcurso de la guerrra como para saber dónde se repartía comida. Llegó a tal la desesperación por el hambre que muchos desearon la entrada pronta de Franco para acabar con la situación.


En este sentido, Franco tenía la guerra ganada, pues tenía tomadas todas las zonas agrícolas, mientras que en la zona republicana quedó la parte industrial. Por loq ue la zona franquista no tuvo carencias de alimentos y los precios se mantuvieron. 


Anuncios como estos eran normales en la prensa:
- "Hoy habrá carne en abundancia" publicado el 17 de septiembre de 1936


A principios del 39, el racionamiento llegó a rozar la tragedia. Los madrileiños recibían una dieta diaria de unas 800 calorías. Los nios se criaban con una alimentación insuficiente y los enfermos no tenían suficientes medicinas.





MADRID CUPLES TOROS Y LITERATURA

En el cambio del siglo XIX al XX, se produjo en Madrid un cambio a una cultura urbana popular, a través de unas décadas renovadoras, donde España trató de acoplarse a las nuevas tendencias europeas. Fueron años dinámicos, donde la cultura, tanto literaria como popular, con sus espacios y tiempos para el ocio, crecieron al compás de las transformaciones políticas.
En política se fraguó más los cambios, ejemplo de ello, que entre 1871-1875 juró como rey Amadeo de Saboya, se instauró la I República, el generalPavía protagonizó un golpe de estado al irrumpir en cortes y fue nombrado rey Alfonso XII.

Tras un periodo de largas luchas sociales, la naciente industria, el urbanismo y las artes, iban a conocer un periodo de desarrollo. Los adelantos tecnológicos, como la luz eléctrica o el teléfono, coincidieron con una revolución de los transportes.

Décadas en las que se promovieron los teatros, se activo la vida cultural, como el Ateneo; se acogieron nuevos proyectos de reformas educativas, fomentados desde la Institución Libre de Enseñanza, especialmente con la creación de la Escuela Superior Ateneo, o con la Universidad Popular de Madrid en 1904.
Creció la prensa, particularmente la literaria. La cultura se vio favorecida con las primeras ediciones de libros a precios populares. En suma, Madrid, se convirtió en meta de muchos jóvenes, que frecuentaban las tertulias de los cafés como medio para darse a conocer y dearrollar nuevas inquietudes.

Sin embargo, Madrid fue una ciudad que cedió un espacio a los toros y cupletistas. Toros, teatro, política, sucesos, fueron llos temas de discusión preferidos. Lo mismo se hablaba del género chico, entonces en auge, que se comentaban en voz alta los artículos aparecidos en algunas de las 360 publicaciones existents en ese momento.

Los temas debatidos en las tabernas y en las diferentes sociedades, en los corrilos formados por paseos y jardines, eran diversos y cargados de la actualidad que les rodeaba. Ejemplos de ello fueron el enamoramiento del marajah de kapurtala por la Bella Dorita, una actriz de variedades, o la muerte del famoso elefante del zoológico del Retiro, Pizarro.

Mientras, se inauguraban edificios como el anco de España, la Bolsa, el Palacio de Bibliotecas y Museos, la Escuela de Minas o la Real Academia dela Lengua. Edificios que embellecieron el centro de Madrid.

Un hecho caractetístico, ya presente desde el siglo XVII fue la concentración en un barrio de la ciudad  de la mayor parte de los espacios que tenían que ver con el mundo literario y político. Nos referimos al triángulo limitado por las calles Atocha, Jesús de Medinaceli, Carrera de San Jerónimo y la Plaza de Jacinto Benavente, que recibe indistintamente los nombres de barrio de los literatos, las Musas o del Parnaso.

Hasta los años 40 del siglo XX continuó la tradición, especialmente las tertulias y cafés literarios, concentrados en torno a la Plaza de Santa Ana, por su proximidad al Teatro Español. Estos encuentros informales entre gentes de letras, donde se habla de arte, política y literatura, estuvieron vinculados a acontecimientos históricos y políticos. 
Desde el siglo XVIII, Nicolás Fernández de Moratín fundó la Fonda de San Sebastián, donde se concentraron las figuras del clasicismo bajo la inspiración de éste, Jovellanos, Cadalso, Iriarte, P de Ayala, siendo contertulisos esporádicos Zorrilla, Espronceda o Larra.

El liberalismo extendió la idea de hablar desde los salones nobiliarios al conjunto urbano. El debate político y la creación salieron a la calle. 

El aumento de habitantes no cambió el carácter de los madrileños, que en las tertulias no preguntaban el origen ddel que estaba al lado, aunque sí se preocupaban por saber si era liberal o conservador, o era seguidor de 2Lagartijo" o "Frascuelo" en los toros, torero que con el Gallo triunfaban en la fieta nacional.
Los mismo se halaba del género chico de la frialdad con que la aristcracia madrileña había recibido a Amadeo de Saboya; los mismo se conspiraba con la vuelta delos Borbones, que se comentaba en voz alta las novelas o últimos artículos periodísticos publicados.

Los cafés fueron numerosos. Nombres como Pombo, Lorencini, Levante, Prado, Fontana de Oro, Molinero, La Nueva Montaña, Gato Negro, París, Alhambra, Fornos, Suizo, Lyon ...En un kilómetro alrededor de la Puerta del Sol se encontraban alrededor de 65 cafés.

Había cafés para todos los gustos, así el café de San Sebastián, de la Calle Atocha, acudían a reunirse médicos, como Ramon y Cajal. El Universal, en Alcalá, fue frecuentado por progresistas y republicanos. El café Iberia, en la Carrera de San Jerónimo, fue visitadda ppor progresistas como Madoz, Fernández de los Ríos o Sagasta. Los extranjeros se reunían en el café Alegrías, en la calle Atocha. De todos estos cafés sólo quedan el Universal, Central, Lyon y Gijón.

En el siglo XIX destacaron cafés como el Lorencini, San Sebastián, la Cruz de Malta y la Fontana de Oro, café que le dio nombre a la obra de Pérez Galdós y que aún existe en la calle Victoria, resultando ser verdaderos focos políticos, con influencia en la opinión del gobierno. También cabe señalar la importancia del café de Levante en la Puerta del Sol, decorado por el pintor Alenza, cliente habitual junto a Goya, com posteriores contertulios como Bolívar, Ruben Darío, Arniches o el torero Vicente Pastor.

Un ejemplo de contertulio fue Benito Pérez Galdós, madrileño adoptivo, que frecuentaba los cafés, asistía al Ateneo, recorría la ciudad y se interesaba por sus problemas políticos y sociales, definiéndose progresista y anticlerical.

En cuanto a los teatros, aparecieron nuevas salas en el centro de Madrid, uniéndose al Teatro Español, Circo Prise o el Novedades, sitios donde se representaron obras de Galdós, Lorca y Buero Vallejo, entre otros.

Aparecieron el Reina Victoria en la Carrera de San Jerónimo, el de la Princesa, hoy María Guerrero, Madri, Eldorado, Maravillas o el Lara, conocido como "La Bombonera". Competían con el Eslava o el Apolo.


Destacó el Teatro de la Comedia, en la calle del Príncipe, con obras de Galdós, Dicenta, Benavente o lo hermanos Quintero. 


La diversidad de teatros hizo que se buscasen nuevos géneros. Se respetó el género clásico, que tuvo en actrices como María Guerrero y Margarita Xirgu, en los Teatros Princesa y Español, a sus más representativas figuras. Además de zarzuela, cultivaban repertorio lírico los teatros Circo y Romea, pero los teatros como Eslava o Apolo comenzaron a explotar las obras de un sólo acto.

El género lírico, en rivalidad con otros géneros musicales aparecidos, sem antenía con dificultades. Sólo el éxito de algunas obras hicieron que perdurara, como La Zarzuela, frete al teatro por horas o de género bufo o Variedades o las reales óperas. 
Fueron obras como "El barberillo de Lavapies", La Marsellesa, El Diablo Cojuelo, El lucero del alba". La vida de la zarzuela era la muerte de la ópera. 


Surgieron nuevas zarzuelas pero dirigidas cada vez más al género chico: Las Bodas de Luis Alonso, La reina Mora, el Puñao de rosas, La Alegría de la Huerta, Cadiz o Gran Vía. Los nombres de músicos com Bretón, Chapi, Serrano, Chueca o Valverde, y Arniches como letristas sonaban mucho.


El teatro y la zarzuela resultaba muy costosos paralos sectores populares. Los empresarios buscaron nuevas soluciones para captar al gran público, nacindo de esta manera el género chico o teatros de funciones por hora.


El Teatro por horas tuvo su cuna en Variedades, con la reposición de todas las zarzuelas de éxito: el grumete, una vieja, Los dos ciegos, el loco de la guardilla, en las astas del toro ... El público popular se volcó con este género, visitando sobre todo el slava, Variedades, y su catedral el Apolo. 


En 1894 se estrenó la Verbena de la Paloma, con letra de Ricardo de la Vega, saineite lírico que compuso en sus orígenes Chapi.


En 1897 se estrenó La Revoltosa, en el Apolo y ahí fue donde se plasmó el veradero Madrid Llano: se creo MariPepa, prototipo de mujer joven chulapa de Madrid.


La expansión del género chico alcanzó su mayor auge en la última década delsiglo XIXI, entrando en decadencia. Ganaban adeptos otras fórmulas nuevas como varetes, cuplés. Cadenas construyó en la Carrera de San Jerónimo el Teatro de la Victoria. Allí contó con un numero de bellezas como Julia Fons, Consuelo Torres, o La Bella Riseta. 


De la misma forma se difunddió el género bufo, donde se contaban chistes pícaros y sus artistas ban ligeras de ropa. Encabezaban este plantel Raquel Meller, , La Goya, La Criolla, con canciones pronto tarareadas por todos y que produjo mucho rechazo en la sociedad burguesa, al punto de que el gobernador civil llegó a ordenar el cierre de estos locales, auqnue lso empresarios siempre se las ingeniaron para buscar otras alternativas.


El género ínfimo presentaa sus letrillas con aire picante, para eevar a categoría e mitos eróticos a estas cupletistas. Eran consideradas la imagen del diablo en el Madrid secular, por sus medias de red o sus corsés apretados. 

Se llenaban los teatros conl os cuplés, artistas como Raquel Meller triunfaban con obras como La Violetera, o el Relicario, Mientras Pastora Imperio o Amalia Medina, difundían el arte andaluz con las coplas.



Años más tarde destacó Celia Gámez y su obra Las Leandras. Gracias a su arte, sus números como "Pichi" o "Nardos" se hicieron muy populares.


Otro de los focos de atención fueron los toros. Los madrileños fueron muy aficionados a los toros. Cerca se encontraban los campos de Colmenar Viejo y Aranjuez, conlos temibles toros del Jarama y la famosa ganadería de El Escorial. Sobresalían toreros como Lagartijo, Frascuelo, Gallo, Mazzantini o el Pastor.


Surgió así un nuevo tipo de espectador, tras pasar la etapa de miedo de la guerrra civil: el pollo, que acudía a la plaza con atildados ternos de color claro,sombrero cordobés, y al hombro, el estuche de gemelos.El público se retraía cuando no había personalidades.


Decir que fue un espectáculo que concentró a todas las clases sociales madrleñas: desde los ricos aristócratas y burgueses, al puebllo llano, pasando por analfabetos.


Se celebraban corridas excepcionales con motivo de celebraciones únicas: Se dieron 3 con las Bodas reales de Alfonso XII, que fueron dos, y Alfonso XIII, en 1906. A ela asiistieron los principales herederos a tronos europeos. 


También hubo festejos a beneficio de damnificados como las inundaciones de Murcia en 1884, las víctimas del crucero Reina Regente, para la restauración de los frescos de Goya, o con motivo del incendio del Teatro Novedades.


Hoy podemos establecer y recordar las principales etapas taurinas:
- La competencia entre Lagartijo y Frascuelo, hasta 1890
- El paso arrolador en la fiesta de Guerrita a fiales de siglo
- En el siglo XX, la competencia del Bombita y Machaquito, el Pastor con el Gallo.
- La edad de oro del toreo con Joselito o Belmonte.
- Al morir Joselito, aparecieron personajes en lesta edad de plata como Sanchez Mejías, Marcial Lalanda, Granero, Chicuelo ...







lunes, 25 de octubre de 2010

MADRID DE LOS AUSTRIAS: SOCIEDAD

De la discreta población de la villa se pasa a unas curvas de crecimiento, que, aunque sufrirá retrocesos a lo largo del tiempo, caracterizará la vida y el ambiente de la ciudad en el siglo XVII.

Primero llegaron os cortesanos, con todo su enjabre de cargos y puestos que forman el servicio de la Casa Real, seguidos en pocos años de los muchos funcionarios de Felipe II, en la medida que Felipe II hace crecer  y hacerse más compleja la maquniaria burocrática del Estado.

Comienzan además a establecerse los inmigrantes, procedentes de ejércitos  o del campesinado o medio rural. En la medida en que las familias nobles, aristocráticas o burguesas, demandan siervos y esclavos, esta inmigración se hará ya en el siglo XVII, con el establecimento más solido de la Corona en la Villa.

No podemos olvidar el creciente número de clérigos, frailes y monjas, que comienzan a asentarse ne la corte hacia el 1561.

Podemos hacer un gráfico de la sociedad: en primer plano, cortesanos, funcionarios de distintos estamentos, los primeros nobles, los segundos burgueses.

Un segundo porcentaje de nobleza y aristocracia, con o sin directa participación en la vida cortesana o de llos círculos íntimos del rey. Esta nobleza, que en el reinado de Felipe II, se mostró remisa a trasladar la residencia a Madrid, se fue estableciendo a partir de la vuelta cortesana de Valladolid en 1605, llegando a constituir más de un curto de la población. 


Porcentaje enorme fue también el del clero, estamento religioso social de grna peso y trascendencia en la sociedad española, con clérigos, eclesiásticos, frailes y monjas, en número que permite habñar de inbasión de la corte.
No sólo por la cantidad de fundaciones ue sirgirán en la ciudad, sino por la deseada presencia eclesiástica en la vida cortesana.


Además de en las parroquias y conventos, el estamento religioso se asentó en la ciudad, respondiendo a a necesidad de suficientes clérigos para atender hospederías de diferentes órdenes, colegios,oratorios, hospitales, cofradías y hermandades.


Aunque la condición de la corte fue esencialmente política y religiosa, no hay que olvidar a la población requería de servicios y producciones determinadas. Estos se lo suminstraban a la la burguesía, que respondía a 3 fuentes.


Los mercaderes y vendedores, desde los de caros y lujosos productos, hasta los de primera necesidad; los artesanos o fabricantes de manufacturas, que cubrían también as necesidades de las prendas, utnsilios, herramientas, obetos especializados ... de una importante población; y los liberales o letrados, donde se incluyen a muchos funcionarios, prestamistas, médicos, abogados escritores, artistas ...


Y finalmente, el pueblo llano, el trabajador manual, que en Madrid se dedicaban a la servidumbre fundamentalmente.Cualquier familia noble o burguesa contrataba hasta 3 sirvientes de esta condición.

En esta época, era impensable que estas familias ricas no dispusiesen de servidumbre. Fue algo tan normal el ser sirviente, que entre ellos mismos lo llevaban muy a gala, sobre todo si sus señores eran de alto nivel social.



Al morir Felipe II en 1598, la ciudad contaba con unos 100.000 habitantes

MADRID DE LOS AUSTRIAS: CRECIMIENTO URBANO

Hacia 1566, un cerca o tapia de ladrillo, argamasa y escombros dibujaban el siguiente perímetro: arrancaba desde la muralla del siglo XII, junto a la Morería, no lejos de la Plaza de la Paja, bajaba a la calle Toledo y giraba en línea suave hacia el portón de Antón Martín.

De aquí girando al norte, se llegaba a la calle de Alcalá y Sevilla, buscando la cercana confluencia de las calles Fuencarral y Hortaleza, junto qa la moderna Gran Vía, para ir a la Plaza de Santo Domingo, donde moría en la cerca de los arrabales del siglo XV.

Vemos que la ciudad ha tendido siempre a crecer acia levante, buscando la llanura del terreno.

Pero una de las primeras consecuencias de la capitalidad fue a demanda de viviendas que generó la ingente población a lo largo del reinado de Felipe II.
El Ayuntamiento, falto de medios jurídicos y humanos, desbordados por los acontecimientos y casi siempre respondiendo tarde a los problemas, se encontró con una situación caótica, donde la especulación campeaba.

Las casas fueron levantadas deprisa, sin garantías de salubridad, con materiales pobres y malos, y sin guardar las elementales normas de urbanismo.
Los propietarios de solares, campos, fincas, huertas, los vendieron o parcelaron con rapidez, querendo aprovechar la sorprendente demanda de viviendas o alojamientos.
Las fachada no guardan una alineación continua, lo que hacía que las calles tuvieran recovecos, entrantes y salientes continuamente.

Esta situación levó a la creación de un organismo, mitad dependiente del Concejo, mitad de la Corona, que pusiera frenos a estos libertinajes y desarreglos urbanos, que daban a la Corte un aspecto caótico e improvisado.

Este organismo se llamó Junta de Policía y Ornato, creada en 1590. La situación comenzaba ligeramente a controlarse, adecentando la Junta las calles, eliminando voladizos para alinear las fachadas y suprimir los desniveles abruptos del terreno, como barranquillos o cerrillos, que se habían mantenido rodeados de edificacinoes.

Algunos años despues, al morir Felipe II, la corte se trasladó a Valladolid una temporada con Felipe III. Este no es motivo para que siga creciendo la ciudad.

En 1625, el rey Felipe IV ordenará el levantamiento de una tapia, que impidía este crecimiento gigantesco, que ya influía en la vida cotidiana de los madrieños, llenándola de inconvenientes y atinos.

 Esta cerca perseguía no solo cerrar con fines fiscales y policiales, los nuemoros nuevos barrios surgidos, sino sobre todo, impedir que el crecimiento continuara.

Y se detuvo, pues la ciudad no se volvió a crecer hasta el siglo XIX, dentro de los límites marcados por esta cerca, que eran al sur las llamadas Rondas de Toledo, Embajadores y Valencia, al este los paseos del Prado y Recoletos, y a norte, los bulevares de de Génova, Sagasta, Carranza y Alberto Aguilera.

Una de las premisas más importantes del levantamiento de la cerca era la prohibición de edificar  al lado de la misma, por lo que quedaron una serie de franjas vacías entre la tapia y el caserío más próximo.

La circulación interna de este Madrid de 1625, estuvo canalizada por una serie de arteria que,  partiendo de Sol o de puntos cercanos al casco medieval, conducía casi en línea recta, a los puntos más extremos y alejados de la ciudad.


De la vieja plaza de Santo Domingo, junto al monasterio medieval partían distintas calles que conducían al extremo noreste de la ciudad: la calle de Leganitos y las muy largas calles de Amaniel y San Bernardo, cuya anchura llevaba a que se llamase Calle Ancha de San Bernardo, para distinguirla de otra más pequeña ubicada en otro punto de la localidad.

Partiendo también de esta plaza, hacia el noroeste, la castiza Corredera de San Isidro, hoy muy merada, y que cerca del final de su trayecto se cruzaba con Fuencarral, para fundirse con Hortaleza.

Estas dos, Fuencarral y Hortalzas, nacen en e mismo punto, la Red de San Luis, una calle corta que las conducía a la Puerta del Sol. Se orientaban hacia el norte, y aunque nacían juntas, se separaban paulatinamente

MADROD DE LOS AUSTRIAS: LA CAPITALIDAD

En 1561, Felipe II comunica desde Toledo al Concejo de Madrid, su decisión de trasladar sin demora la capitalidad y las Cortes a la Villa del Manzanares.

Como se sabe, Castilla carecía de un lugar fijo como residencia de las Cortes. Esta iba alá donde el monarca fuese, que solía pasar temporadas en lugares diferentes, dentro de sus dominios. Algunos organismos oficiales tenían sus asentamientos fijos, como el caso de Valladolid, donde reinó siempre Carlos I y donde nació Felipe II.

Este movimiento itinerante de a Corte, norma en otros reinos europeos, comenó a parecer en el siglo XVI un fenómeno desagradable, caro y nada práctico. 
Posiblemente, Toledo o Valladolid tenían más papeletas para ser capitales, pero fue finalmente Madrid por ser la ciudad preferida del joven monarca.
Su joven esposa, Isabe de Valois, odiaba la ciudad de Toledo, ciudad fría y desagradable para ella. Es cierto que el invierno de 1560-1561 fue especialmente frío y con mucha nieve, y la ubicación de la ciudad de Toledo, en un cerro, la hace más fría. 

Decir, durante a estancia de las cortes en Toledo entre 1559-1561, se produjeron roces entre la corte y el Arzobispado. Toledo era la capital primada, la sede cardenalicia de mayor poder y rentas, y el cardenal actuaba como un auténtico virrey. 
Dos esferas de poder, como la cortesana y la arzobispal, de tal relieve tenían pronto que chocar, como ocurrió en los casos del arzobispo de Carranza, algo que desagradó mucho a Felipe II. 


Entre e ppueblo toledano, era evidente el descontento por la presencia de las Cortes, pues los precios aumentaron, los alimentos escasearon y se produjeron numerosos enfrentamientos, beneficiándose de esto sólo los comerciantes y posaderos. 
Además, se pensaba que en Toledo aún quedaban rescoldos de los comuneros. 


Lo que está claro es que Toledo presentaba una topografía imposible, encaramada a un cerro, de calor asfixiante en verano y frío en invierno, con calles estrechas y tortuosas, continuamente en cuestas retorcidas. No solo no era grato para los cortesanos, sino que no permitía celebrarse ningún acto de recibimiento cortesano.


Para colmo de males carecía de agua fácil y continua, pues el aprovechamiento de Tajo era una quimera para saciar la sed de sus habitantes.


Las cortes españolas habían crecido en calidad de número de individuos, miembros y servidores, y en complejidad de aparato y protocolo. El ceremonial, tomado del borgoñón, era complicado, retorcido y de lentitud pasmsa. 


Se necesitaba una sede que comunicase bien los movimientos de la corte

Madrid no era una ciudad de edificios suntuosos, pero su caserío y su organización, permitía todas las rformas y modificaciones posibles. 
La villa se había consolidado hacia el este del Manzanares, con un terreno suave y ondulado para poder proyectar calles anchas y rectas. La noblezalocal era poderosa, podía disponerse con libertad.



jueves, 7 de octubre de 2010

CASAS VIEJAS

La II Repúlica, en cuanto a gobiernos se refiere, se divide en tres tercios. El primer tercio es el bienio constitucional, en el que la izquierda diseña la Constitución Republicana. El segundo tercio es el bienio de las derechas, durante el cual, se produce el golpe revolucionario mal llamado Revolución de Asturias, y el tercero, es el regreso de la izquierda con el Frente Popular.

Cada uno de estos tercios tuvo su tumba. La Tumba del Frente Popular fue el Golpe de Estado y la guerra civil. La tumba de las derechas fueron los escándalos de estraperlo y el caso Nombela- Tayá. Y la tumba del primer bienio e la República fue el feo asunto de Casas Viejas. Tanto, que este pueblo dejó de llamarse así.

Ocurrió en 1933. Al iniciarse ese año, el anarquismo dijo basta. Los anarquistas y anarcosindicalistas siempre habían sido compañeros de viaje en el sueño republicano, pero compañeros bastante incómodos. El sueño fue alumbrado por políticos burgueses que no creían en otra cosa que en regímenes parlamentarios reformistas, y algunos izquierdistas, casi siempre del PSOE, los cuales, si bien eran en muchos casos marxistas avant la lettre, o bien se sacudían con elegancia esas teoría  o bien las aplazaban hacia un futuro teórico, lo suficientemente lejano como para convertirse, por la vía de los hechos, en avales del parlamentarismo burgués. Quizás, el mejor ejemplo de esta tendencia es Julián Besteiro, que se decía y consideraba marxista, pero que, desde la tribuna de la presidencia de las Cortes, tras la aprobación de la Constitución Republicana, no ahorraba epítetos apelativo positivos para el parlamentarismo inglés y el posibilismo laborista.

Los anarquistas staban hechos de otra pasta. Llevaban 50 años luchando por el comunismo libertario y no iban a andarse con medias tintas. A ello se unió el parcial, en alguno casos completo, fracaso de la reforma agraria republicana, fracaso que tuvieron que ver con defectos del diseño, el obstruccionismo de los propietarios, y sobre todo, la falta de financiación. El fracaso de la reforma agraria hizo que el anarquismo, que nunca había abandonado las áreas rurales, sobre todo del sur de Andalucía, recibiese notables apoyos gracias a la profunda desilusión que muchos aparceros sentían hacia la Reppública, en la que seguían muriendo personas de hambre. Hay que hacer notar que parte de esa culpa del hambre era de la propia república, pues ésta, para evitar los abusos de los patronos con los jornaleros a la hora de fijar los salarios, dictó su llamada Ley de Términos Municipales, por la cual no se podían contratar a jornaleros fuera del término municipal donde estuviese ubicada la explotación. Esta medida fue muy positiva en aquellos lugares donde las extensiones de tierra eran numerosas, pero allí donde no las había o no las explotaban, condenaban a los jornaleros al hambre, pues sólo podían emplearse sólo donde no había empleo.

El divorcio del anarquismo con la Reública se intensificó en 1932, cuando la FAI organizó una serie de acciones revolucionarias en la cuenca del Llobregat, que hubieron de ser reprimidas y que hicieron al gobierno deportar a Guinea  a dirigentes faístas como Durruti o Ascaso.
El 8 de enero de 1933, el anarquismo creció en Sevilla, Zaragoza, Logroño, Granada, Lérida, Barcelona y Valencia. Fue una insurrección detenida por el gobierno, pero esta represión no pudo inpedir que la mecha rvolucionaria se extendiese por toda Andalucía, y pronto hubo conflictos en Sanlúcar, La Rinconada, Utrera, Alcalá de Guadaira, Arcos de la Frontera...

Casas Viejas, se situaba, y se sitúa en el medio, en la provincia de Cádiz, perteneciendo entonces al municipio de Medina Sidonia. Tenía unos 1200 habitantes, todos, o casi todos, viviendo del campo. En el área había 6.000 hectáreas cutivables, pero en 1932 sólo se había trabajado 1300, porque los propietarios se habían negado a explotarlas en las condiciones que les imponía la ley. Por lo que se estima que en el año habían trabajado en el pueblo alrededor de cien jornaleros en toda la aldea, suponiendo la cifra alta de un 80% de paro.

 El 10 de enero, las estrategias anarquistas decidieron el estallido de una insurrección en el sur de Andalucía, y sus correligionarios en Casas Viejas recibieron la orden de unirse a ella. El día 11, un grupo de anarquistas izaron una bandera rojinegra en el pueblo, tomaron sus escopetas de caza y se dirigieron al cuartel de la guardia civil, donde los efectivos que alí estaban se negaron a secndar la revolución. Ambos bandos se enfrentaron a tiros, resultando dos guardias heridos y los sublevados tomaron el control del pueblo.

El gobierno civil de Cádiz, al conocer la noticia de la insurrección, mandó refuerzos. A las 5 de la tarde de ese mismo dia 11, llegó al pueblo el teniente Fernández Artal, de la Guardia de Asalto, acompañado de 12 Guarrdias  Civiles. Logró liberar a los sitiados del cuartelillo, y en general, acar del pueblo a los rebeldes. Sin embargo, una pequeña partida, liderada por Curro Cruz, a quien todos conocían como Seisdedos, se hizo fuerte en una de las casas. Fernandez Artal hizo dos intentos de compendio y ambos le salieron mal: el primero, mandar a un guardia a parlamentar, que fue herido y apresado por los anarquistas, y después a un detenido, que se unió a los sitiados.
Allí dentro, en total había 5 hombre, dos mujeres y y un niño. El teniente decide esperar que apse la noche pues tiene todo controlado.

Mientras éste se espera, el primer acto real de la tragedia levantó el telón en Madrid. En Puerta del Sol, sede de la Dirección General de Seguridad, llegan las noticias de Casas Viejas. Es director general Arturo Menéndez, un hombre presoinado para impedir que la revolución rebrote por toda Andalucía.

Menéndez ordena más refuerzos, y esos refuerzos salen de Madrid, lo primero que huele mal en toda esta historia, pues lo normal es que sean enviados desde lugares más cercanos.Una compañía de guardias de asalto mandados por el capitán Manuel Rojas, hombre de absoluta confianza de Mendez, se mete en el expreso a Andalucía esa noche. Menéndez acude personalmente a despedirlo pòr la mediodía, algo aún más extraño.

Las razones de Menéndez para acudir al andén fue dirigirse al comandante Rojas y ordenarle "ni heridos ni prisioneros cuando se haga fuego contra la fuerza". Así, el capitán viajó al sur convencido que tenía  la patente de hacer lo que quisiera.

A la mañana siguiente, Rojas estaba ya en Casas Viejas. Intenta evacuar a los sitiados con bombas en mano, pero sin conseguirlo. Preocupado por solventar el problema cuanto antes, lo hace mediante el fuego. Los guardias lanzan sobre las casas piedras envueltas en trapos empapados en gasolina y acercados a las llamas antes del lanzamiento.

Al inicio del inciendio, la mujer y el niño huyen. Luego, otra mujero y un hombre intentan huir, pero son abatidos a tiros por los guardias. El resto de los revolucionarios mueren abrasados vivos en el inmueble.

Son las 8 de la mañana. Rojas ha conseguido lo que quería. El pueblo entero se encuentra en sus casas atemorizados. Pero por alguna razón, juzga que hay que hacer algo más. Ordena registrar las casas una por una y proceder a la detención de sospechosos. Se generó una cuerda de 14 detenidos que, inexplicablemente, fueron fusilados, desarmados y atados, tras ser paseados por el cuartelillo que antes habían sitiado.

Los hechos hacen mella en la conciencia del teniente Fernández Artal, el cual sufrió algo parecido a un ataque de ansiedad. Rojas le tranquiliza y le advierte que lo mejor es callarse la boca con lo sucedido, regrsando a Madrid.

El día 12, el ministerio de gobernación, regentado por Casares Quiroga, informa en una nota de los hechos de Casas Viejas. Da una cifra aproximada de víctimas, 19, s refiere sólo al episodio de la casa y l os sitiados, asevera que la operación se realizó con bomba en manos y cita el incendio para justificar la consecuencia del mismo. Pero los hechos tuvieron muchos testigos, especialmente desde la trocha delos alrdedores del pueblo.
Campesinos que pudieron huir de la represión posterior, fueron a Medina Sidonia y allí contaron lo que habían visto. El día 15, dos periódicos de Madrid deciden destacar enviados especiales. La libertad envía a Ramón J Sender, y La Tierra envía a Eduardo Guzmán, quizás su mejor informador. Pese a luchar contra el mutismo oficial, y de la mano de estos enviados, comienzan a publicarse plumazos de verdad.

Por aquel entonces, la Reública tenía una costumbre poco sana, que ha heredado nuestra democracia, y es esa de dar a los parlamentarios más vacaciones que las de las hijas del marqués. El Parlamento no abre sus puertas hasta el 1 de febrero, pero cuando lo hace, es para servir de caja de resonancia hacia el enorme follón de Casas Viejas. Ese día, Eduardo Ortega y Gasset, diputado radical socialista, presenta una interpelación y un informe en el que se asevera con precisión que once personas habían sido asesinadas mientras eran atadas e inermes. Casares, inexpicablemente, no está en el Parlamento, con lo que el subsecretario fue el que dio la explicación que no pudo callar ninguna boca.

El día 2, es Lerroux, jefe de la oposición, el que sel evanta, provocando la contestación del mismísimo Azaña. éste usó la típica estrategia que dice que cuando no quieres hablar de algo particular, extiéndete en lo general. Aaña habla de ello, diciendo que todo está aclarado y que allí ocurrió lo que tenía que suceder. Esto hace ver que, o era tontoo, o no sabía exactamente lo que allí había sucedido.

Se propone la creación de una comisión parlamentaria, algo que el gobierno, con 20 muertos en la mesa, rechazó.

A todos los Azaistas les gusta recordar que tras este debate, el presidente se preocupó del asunto de Casas Viejas, y de hecho, encargó al teniente coronel Romeu una investigación. El 2 de febrero, cuando ya se levantan las corte,s han pasado ya 20 días de los sucesos de Casas Viejas, y a nadie se le pasa lo que los diarios informan y lo que se sabe, ni siquiera al propio Azaña, que crea tal comisión de ivestigación.

El 13 de febrero, según el diario de Azaña, éste recibe informaciónd e Casas Viejas que le hace temblar.

El día 23, el diputado Salvador Sediles, sobreviviente de ls sublevación de Jaca, hace público laas averiguaciones de diputados lbres y del terreno, contando por primera vez la verdad d elo ocurrido allí.

Azaña se levanta a contestar y divide los hechos en dos. Uno va hasta las 8 de la mañana del día 12, y otro, lo de después. De lo primero dice que se respetó la legalidad. Del segundo, no se hacía responsable de lo que esos guardias habían hecho, algo que levantó todas las quejas en el parlamento.

Por aquel entonces, el principal afectado, coronel Rojas, trataba de callar todas las bocas posibles. Viajó a Sevilla para raquilizar al cada vez más histérico Fernández Artal, pero mientras esto ocurría, 5 guardias de la Seguridad  firmaban un acta que hacían llegar a Azaña, donde declaraban que en enero de 1933, el director general de Segfuridad les dio instrucciones  de que en los encuentros que hubiera con los revoltosos con motivo de los sucesos que se avecinaban aquellos dáis,´el gobierno no quería ni heridos ni prisioneros.

Los firmantes del acuerdo fueron apartados de sus funciones y expedientados. Azaña llamó a Rojas, quien confesó que sí recibió esas órdenes, pero seguía negando las ejecuciones.

El 2 de marzo, de nuevo trataron de censurar al obierno de Azaña por tal asunto, pero éste decía que el acta eran movidas políticas, pero el día 3 Fernández estalló, estando en Madrid, se sinceró con sus compañeros del cuartel de Pontejos, quienes le recomendaron que hablase con la DGS y ante u33 las derechasn abogado , uan declaración donde confirma la ejecución ilegal de esas personas.

La publicación de esta confesión hizo que Menéndez dimitiera. El consejo de ministros, en reunión urgente, ordenó un careo entre Rojas y Fernández. Rojas fue el que se derrumbó y contó todo.

El 7 de marzo, mes y medio después de los hechos, Azaña recnoce en el Parlamento los fusilamientos, presentando a un juez para esclarecer y hacer ver su preocupación y la del gobierno por esclarecer todo.

El día 10, la comisión culminó sus trabajos, donde hablaban de los fusilamientos ordenados por la DGS. Se exculpaba a los miembros del gobierno.

Pero todo esto hizo que perdieran las elecciones y Azaña saliese del gobierno, ganando ahora en 1933 las elecciones la derecha.

Muchos han sido los que han sostenido la inocencia de Azaña ene st asunto, diciendoq ue el presidente no supo nada delos asesinatos impunes hasta el 19 de marzo.

domingo, 3 de octubre de 2010

SEMANA TRAGICA DE 1909

A principios del verano de 1909, la hostilidad de las cábilas de Marruecos con las tropas españolas establecidas en Melilla y en el Rihf habían aumentado de tal forma que el gobierno conservador de Antonio Maura, tras la derrota del Barranco del Lobo, en donde en menos de 15 días habían muerto más de doscientos soldados, , decidió movilizar unidades de reservistas, en concreto, en Cataluña. La decisión afectaba a las clases pobres, puesto que las familias más podían pagar la exclusión de sus hijos de las quintas. Esta injusticia, añadida al hecho de que entre los llamados a filas, tratándose de reservistas de 1902, había muchos casados y  padres de familias, dando motivos suficientes para recrudecer más la campaña antimilitarista que llevaba la prensa.
Muchas voces alertaban que la intervención del ejército en la campaña de la prensa izquierdista era una mala soliución a la ineptitud dela compañía explotadora de las minas para obtener buenas relaciones con el sultán.
En Barcelona, la campaña de la prensa izquierdista fue más virulenta, pues los principales accionistas de la empresa minera eran el Marqués de Comillas y el Conde de Güell.

En este contexto, con el recuerdo de los muertos y heridos de la guerra de Cuba vivo aú,, el malestar de Barcelona era ilimitado. El ambiente predisponía a la gente que corearan en las calles, de forma espontánea la consigna "A baix la guerra". La prensa no dejaba de publicar artículos que denunciaban las injusticias de los hechos.

"Antes la revolución que la guerra" se leía como titular en El Progreso el día 20 de julio. En los medios obreristas corría el rumor de una huelga, y la protesta tenía que ser pacífica.

El tono pacifista quedó olvidado ante los hechos. A pesar que la huelga para toda España, que contaba con el apoyo del PSOE se había previsto para el lunes 2 de agosto, la negativa delos tranviarios a secundarla provocó que durante la tarde del lunes 26 de julio, se rodujeran enfrentamientos viokentos en las calles de Barcelona.
En pocas horas, los disturbios tomaron el perfil de movimiento que superó la capacidad de dirección del comité de huelgas formada por el socialista Antoni Fabra i Ribas, el anarquista José Romero y el sindicalista Miguel Villalobos. Aquel mismo día, por la noche, el comité, con la intención de canalizar los sucesos, decidió intercambiar opiniones con los republicanos. Automáticamente, las autoridades optaron precipitadamente por declarar el estado de guerra.

La noticia de Melilla de que se habían fusilado a 12 soldados del batallón de Reus por haber participado en gritos de protestas de "Abajo la guerra y mueran los déspotas", inició las hostilidades.

La demagogia de Alejandro Lerroux, un periodista llegado a Barcelona a principios de siglo, había coneguido en pocos años consolidar un partido político, el Republicano Radical, capaz de enfrentarse con el catalanismo organizado y dividir el republicanismo. Su gran arma era la oratoria, quer incitaba a los obreros a organizarse para destruir la sociedad establecida.
Los ataques iban dirigidos a la burguesía y a la Iglesia. Su furor penetró en los sectores obreros desencantados de los fracasos de las huelgas anarquistas y alejados socialmente de los círculos comprometidos con la regeneración de la cultura catalana.
Los inmigrantes, que por aquel entonces constituían en Barcelona un porcentaje elevado de la población obrera, especialmente la menos cualificada, se decantaron a favor de sus ilusttrados.

El carácter violento y de incitación a la destrucción de la proclama apela a la virilidad, enaltece la condición de bárbaro, asocia el heroísmo com la violencia y descalifica el sentimiento de una piedra humana. Pero debemos destacar, que en lso días de la Semana Trágica, Lerroux no estaba en Barcelona.

El carácter insurreccional de las protestas tomó cuerpo la misma noche del lunes 26 de julio con un tiroteo en la zona fabril de Poble Nou, Los enfrentamientos continuaron de madrugada. En este episodio se incendió el Patronato Obrero de San José, regentado por los hermanos maristas, y fue asesinado su director, el hermano Lycarion. A la llegada de las fueras del ejército, la gente reaccionó con aplausos, en un claro intento de confraternización y de impedir que actuaran.

La paradoja de que un centro educativo para obreros fuera el objetivo de los amotinados, sólo se explica por ser el único centro católico más beneficiado por las ayudas del marqués de Comillas que, además de accionistas de las minas del Rif, también era el propietario de la Compañía Trasatlántica Española , y por tanto, el Armador de Montevideo y de Buenos Aires, los dos barcos usados para transportar a soldados a Marruecos.

La violencia continuó el martes por la tarde. Pese a la falta de dirección efectiva de las protestas los testimonios certifican que en ellos habían numerosas mujeres que optaron por saquear la armería de la ciudad y apostarse en las calles con barricadas al mismo tiempo que dirigían sus ataques contra los conventos, iglesias y centros parroquiales. El primer incidente lo protagonizó una multitud congregada en la Ronda de Sant Antoni, que decidió incendiar el convento de las Jrónimas del barrio de Pedró, así como el colegio y residencia de los Escolapios. Otro grupo atacó ese mismo día la iglesia de San Pau del Camp y el convento de los franciscanos.

Aquella noche, se podían contemplar ardiendo hasta 30 edificios rligiosos en  ciudad. En general, los asaltantes respetaban la vida de los clérigos. Pero el párroco de Poble Nou murió asfixiado dentro de la riglesia y un religioso resultó mortalmente herido en el ataque al convento de Sant Antoni. El miércolesp or la tarde continuaron los incendios, mientras que el jueves la insurrección, pese a quel os subolevados habían conseguido sustraer armas de un cuartel, fue menguado con intensidad, ante el aumento de efectivos del ejército.

En el asalto al convento de las jerónimas, el rpimero atacado, los incendiarios desenterraron a unos cuantos cadáveres, y viendo que las momias estaban atadas de manos y pies, las arrastraron por la ciudad con la intención de hacer ver que en los conventos se practicaban las torturas, ignorando que se trataba de un antiguo arte en amortajar.

El lunes siguiente, 2 de agosto de 1909, el orden quedó restablecido, y los obreros volvieron a sus trabajos.
El balance delos sucesos fue trágico: pese a la cantidad de edificios destruidos por el fuego varían, los datos más fiables indican que se incendiaron 14 de las 58 iglesias de la ciudad, 33 colegios religiosos y 30 conventos, de un total de 75. Del os enfrentamientos armados, resultaron muertos 104 civiles y 6 militares, y hubo 370 heridos, la mayoría de las filas de los amotinados.

Cabe destacar que sólo 6 de los obreros muertos eran oriundos de Barcelona.

La represión que vino después supuso la detención de más de 12 mil obreros, de los cuales la mitad fueron encarcelados.  Se ejecutaron 5 penas capitales y 9 cadenas perpetuas, el resto, fueron penas menores.

El debate antirreligioso se popularizó con el estreno en 1901 de la obra de Benito Pérez Galdós "Electra". La obra fue un emblema de los anticlericales, por la analogía del documento con un caso real ocurrido meses antes enconado finalmente a un tema judicial: la coacción moral sobre una joven para que abrazara la vida espiritual. A la salida de los teatros, numerosos grupos se manifestaban en contra del clericalismo, al igual que en otras ciudades, como Barcelona.

jueves, 30 de septiembre de 2010

ALFONSO XIII Y EL ZAR RUSO

Durante la I GM, el monarca Alfonso XIII fue el responsable de la salvación de miles de personas. Pero fracasó en uno de sus proyectos más queridos, el de salvar la vida del derrocado zar de Rusia y su familia Imperial. 

Pese a las presiones ejercidas sobre España para que entrara en la I GM fueron numerosas y pese a que existían relaciones de parenteso en ambos lados, la madre del rey estaba emparntada con soberanos de las potencias centrales, y su esposa, pariente allegada de Inglaterra, lo cierto es que Alfonso XIII optó por mantener a la nación en estricta neutralidad. Ni siquiera el comportamiento, completamente contra derecho, de los submarinos alemanes, le llevó a cambiar esa posición avanzado ya el conflicto. Pero la política de neutralidad no equivale a la indiferencia frente a la guerra.

Al inicio de la misma, una lavandera francesa escribió al rey para indicarle que su esposo había desaparecido en combate y que hiciera lo posible para encontrarlo. El monarca atendió las síplicas de esta mujer y adivinó que seguía con vida  y se encontraba interno en un campo de prisioneros en Alemania. El episodio fue publicado por la prensa, llegando a manos después de Alfonso XIII un aluvión de cartas pidiendo ayuda para conocer el destino de sus seres queridos. Las consecuencia fueron la creación de una oficina, costeada por el presupuesto del rey, que contaba con 40 empleados para buscar, hacerles llegar el material, e incluso liberarles. 
La abor de esta oficina fue extraordinaria, hasta el punto que ayudó a repatriar a 70 mil civiles y 21 mil soldados. Además, intervino a favor de 136.000 prisioneros de guerra y llevó a cabo 4 mil visitas de inspección a los campos de trabajo donde estaban los prisioneros. La mayoría de estos casos fueron gente anónima.

En estas fechas, una revolución obligó al zar a abdicar, quedando el futuro de éste y de su familia más cercana sujetos a la voluntad de los nuevos dueños de Rusia. Alfonso XII había estado varias veces a punto de morir a manos de extremistas de extremistas de izquierdas, una de ellas, el mismo día de su boda, y quiás fue uno de los primeros en estar consciente de los peligros que podrían corres la familia real rusa. 
En la primavera de 1917 visitó España Nekliudov, en representación del nuevo gobierno provisional ruso. En la ceremonia de entrega de credenciales como embajador, Nekliudov agradeció a Alfonso XIII el papel desempeñado durante la guerra de la suerte de muchos de sus soldados rusos. Aprovechó entonces las circunstancias Alfonso para, acabada la presentación, levantarse del trono y acercarse al nuevo embajador. Alfonso le agradecía su mención y le preguntaba por la familia rusa real, y le dijo que comunicara al gobierno su petición de salvarlos.

La solicitud de Alfonso XIII debió encontrar paralelos en otras casas reales europeas, pero no fue así. De hecho, cuando el monarca se dirigió a Jorge V de Inglaterra para que apoyara una iniciativa encaminada a la liberación del zar, éste recibió una respuesta por vía diplomática, comunicándole que debía perder cuidado. Alfonso XIII entonces se percató que esta seguridad se tambaleaba. 
Así, cuando Inglaterra se planteó realmente la posibilidad de dar asilo a la familia Romanov, fue el propio Jorge V, pariente de los mismos, el que se opuso. A lo largo de dos semanas, Jorge V estuvo convenciendo a su gobierno de la inconveniencias darles asilo. El problema era que Jorgfe V no queróia problemas con la opinión pública, algo que así se vería reducida, y muy especialmente, con el partido laborista. Desde su perspectiva, el pueblo se sentiría mal si se acogia a la zarina Alejandra, una princesa alemana a fin de cuentas, y era posible que los laboristas sintieran la presencia republicana.

El 13 de abril de 1917 el primer mnistro británico se vio obligado a ceder a las presiones regias y se limitó a decir en un gabinete que España sería un lugar mejor para acoger a la familia del zar. En unas horas, el proyecto de salvar al zar fue abandonado por os ingleses. 
Para colmo, en octubre, los bolcheviques dan un golpe de estado que derriban al gobierno provisional, e implantan un gobierno que aplica el terror de las masas para perpetuar su poder.

Alfonso XIII, que sabía de la negación de Inglaterra, no cesaba buscando apoyo en otras casas reales, proponiendo a los reyes de Suecia y Noruega el envío de un navío de guerra español a un puerto escandinavo para allí recoger a la familia del zar, la zarina y sus 5 hijos. Lo único que le pedía es que mediaran ante el gobierno ruso.
Unos meses antes, Gustavo de Suecia había intentado salvar al zar, pidiendo ayuda a los ingleses, que no se la dieron. La solicitud llegaba ya en un moento en el que ambos países ya no tenían esperanzas de salvar al zar. 

Tamposo se podía esperar nada del Kaiser. Pese a su relación de parentesco con él, Guillermo II no dio un paso para ayudarlo. Lo grave es que Alemania ya había entrado en negociaciones con Rusia para firmar una paz por separado, contando con esta baza para presionar a los bolcheviques. Pero no lo hizo. 

En la noche del 16-17 de julio de 1918, el zar junto a su esposa e hijos fueron asesinados por los bolcheviques en la casa Ipatiev en Yekaterimburg. El asesinato contaba con la autorización expresa de Lenin y sus aliados.  
En el curso de la reunión en el que se decidió la matanza delos Romanov, no estaba Trotsky, pero cuando éste se enteró, el dirigente manifestó que la decisión había sido un acierto. Quizás lo único de lo que se arrepintió es de no haberlos dejado con vida para haber sido el fiscal de su juicio.


El destino del zar y su familia quedó zanjado a mitad de julio, pero esto era ignorado por Alfonso XIII, quien seguía empeñado en salvarlo. Eol 2 de agosto, documentos del Ministerio Francés de Exteriores confirman el deseo del rey de salvar a la familia rusa.

EL REINADO DE ALFONSO XIII

Durante el reinado de Alfonso XIII, de 1902 a la dictadura de Primo de Rivera en 1923, se suceden unos 33 gobiernos. Hace muy poco tiempo que sucedió lo del desastre del 98 de Cuba y Filipinas, que ha abierto los ojos al pueblo llano, no quieren guerras, pero sus militares han entrado a caballo en el Congreso, la Iglesia inmovilista se pronuncia al respecto, se antepone la frivolidad de la nobleza a paliar el hambre que sufren las clases humildes. 


Los gastos militares han empobrecido a España, demasiada guerra y poca economía, hay más oficiales en el ejército español que en toda Europa, mientras los soldados van en alpargatas a la guerra de Marruecos, y como comida, latas de sardinas, ante un calor y una sed intensa.

Generales que venden fusiles a los moros, soldados de poca monta que llevan en su petate las insignias de sus superiores, van a hacer carrera, mientras la intendencia se forra vendiendo la comida de la tropa y muchos mandos se divierten con ello.
Se han gastado los tesoros en aventuras militares, se ha entregado la vida de muchos jóvenes a la gloria de pocos.



España vivió una época dorada en los años que duró la Primera Guerra Mundial (1914-1918), creciendo las exportaciones, bajó el déficit con el exterior, se crearon fábricas para surtir de productos que no llegaban, y se exportaron igualmente.

Una vez finalizada la contienda mundial, en los años 20 nuevamente creció el paro al cesar el milagro económico, y el crecimiento demográfico de esos años impulsa a la revuelta a una ingente masa obrera predispuesta a organizarse en sindicatos con políticas surgidas de los movimientos sindicalistas, comunistas y anarquistas.

Las huelgas campesinas y obreras se encadenaban, era la época de los pistoleros, de los sindicatos libres de la patronal que generan una espiral de violencia, que acabó con el asesinato del jefe del goierno, Eduardo Dato,a manos de la CNT, en 1921.



En septiembre de 1923, el general Miguel Primo de Rivera se pronuncia en Barcelona, el golpe militar quier acabar con la ola de huelgas y violentos altercados que se suceden, con una fuerte represión, pero ésta no podría parar por mucho tiempo a una masa urbana  para las que la monarquía representaba el inmovilismo y el caciquismo.


La dictadura pondría en marcha grandes obras públicas como carreteras, ferrocarriles, puertos, embalses para regadíos y generar energía eléctrica, o la puesta en marcha de Telefónica (ITT) y la CAMPSA, pero endeudando al país gravemente, pues no contaban con un aparato fiscal y sólo generó una deuda que debió seguir pagando la II República.


La debacle financiera se uniría a la crisis mundial que se vivió en 1929, hundiendo aún más a una España empobrecida por las campañas militares africanas, que junto con un estamento militar enorme, con efectivos de más de 15.000 y más generales que en toda Europa, 471, y 2500 jefes  y oficiales era una verdadera sangría para las arcas del Estado.


En un contexto de grave crisis, el generalPrimo de Rivera consultó el 26 de enero de 1930 a los suyos, la prudencia de seguir en el mando, algo que le motivó la respuesta con mucha desconfianza, lo que motivó que dimitiese ese mismo día y muriese en París exiliado, en 1930


El rey, que no podía volver al sistema parlamentario, depositó su confianza en Dámaso Berenguer, algo que al General Sanjurjo, director de la Guardia Civil, lo concibió como un desaire, pues pensaba que ese puesto sería para él.


Berenguer tardó un año en convocar elecciones, lo que hizo que los propios políticos que estaban del lado del rey, como Niceto Alcalá Zamora, abandonaran al rey en favor del sistema republicano.


En agosto de 1930 se conforma el Pacto de San Sebastián, un movimiento revolucionario para traer la república, apoyado por generales como Queipo de Llano, Hidalgo de Cisneros o el capitán Fermín Gala.


Emilio Mola, entonces director de seguridad, sofocó la sublevación y detuvo a sus miembros, los capitanes Galán y García fueron fusilados, pero fue el inicio del fin del reinado de Alfonso XIII.


Poco después Alfonso XIII, nombró jefe al Almirante Aznar, y serían convocadas unas elecciones para el 12 de abril de 1931, ganando los republicanos en todas las capitales de provincia. El rey pidió ayuda a Sanjurjo, quien le devolvió lo anterior negándole ayuda, cuando el conde Romanones visió a Azaña y éste le recomendó que el rey se exiliase algo que hizo sin oposición.

miércoles, 29 de septiembre de 2010

JARDIN BOTÁNICO DEL PRADO

El 25 de julio de 1774 se decide el tralado del Jardín Botánico de las afueras de Madrid en el sitio de Migas Calientes, actual Prado. Este traslado formaba parte de la gran reforma urbanística emprendida en 1766 por Carlos III, encargando tal proyecto al arquitecto real, Sabatini. Sus propuestas no llegaron a plasmarse, pero si la influenciaron.

Las primeras explanaciones comenzaron en 1776 y poteriormente la construcción de la Puerta Real. En 1850 fue cuando se presentó el proyecto de enrejado para encerrar este paraje con una verja, que sirviese además como mirador. A partir de 1780 se hizo cargo de la obra Juan de Villanueva, quien modificó el diseño del jardín con ideas neoclásicas de los tiempos.

Con la fundación del Jardín se inició además la afición e interés por la botánica en Madrid. En ellos se albergaron numerosas coleccones de plantas, siendo organizada la vida del centro por Gómez Ortega, a quien se debe la creación de todo lo de alrededor.

Tras la república, donde se hicieron algunas reformas, se han hecho otro edificios allí para el estudio de esta ciencia.

EL PRADO

El espacio que actualmente ocupa el Paseo del Prado, en concreto, el tramo entre Atocha y las 4 Fuentes, era en el siglo XVIII una alameda, lindante con algunas huertas y con un barranco que daba lecho al arroyo de Valnegral. Antes de esta fecha, hay pocos sitios que destacar, como el estanque construido por Felipe II en 1569, estanque donde el rey intentó simular la toma de un castillo con la construcción de 8 galeras para recreo de la reina.

Pero el surgimiento del Paseo del Prado como tal no vino hasta la época de Carlos III, momento en el que se inición la transformación de la zona y su acondicionamiento como una de las principales vías de la ciudad. Bajo este reinado se inició el proyecto de nivelado de la zona en sus tres partes, llamadas de San Fermín, San Jerónimo y de Atocha, con este proyecto se construyó una mina que encauzaba las aguas del arroyo, desde la puerta de Recoletos a Atocha, obra que se complementó con la construcción de un colector en Atocha, permitiendo alisar el Prado.

Tambvién con Carlos III se situó la zona para el Jardín Botánico, de antigua presencia en la ciudad y que había sufrido varios traslados. Fue Felipe II quien a instancias de su médico creó el primer jardín botánico en ARanjuez, pionero de toda Europa. Luego Fernando VI lo pasó a la ciudad, al Soto de Migas Calientes, a als orillas del Manzanares. Pero el alargamiento del Prado hizo que Carlos III trasladara el jardín a su actual emplazamiento, al llamado Prado viejo en 1744. El recinto fue adornado por una engalanada verja de hierro, ornamentado en el centro por una sencilla portada clásica de granito  donde una inscripción indica que fue construida por Carlos III. Al fondo del Paseo donde comienza el Prado hay una elegante portada con 4 columnas dóricas que dan ingreso a la cátedra botánica. También encuadran el recinto la biblioteca y el herbario, donde se reúnen más de 30 mil especies diferentes.

Al otro lado del Botánico y contiguo a la Platería de Martínez hubo durante mucho tiempo desde el reinado de Fernando VII hasta los últimos años de Isabel II, un famoso espectáculo conocido como Diorama, espacioso edificio en cuya parte principal se reconcía el interior del templo de San Lorenzo de El Escorial. Habia además en llos salones altos y bajos del edificio otras vistas en el Diorama, como la del Coro de Capuchinos de Roma y la del panteón del mismo Escorial. Había en el edificio como curiosidad un salón de física recreativa.

Desde el siglo XIX, este espacio fue el escogido por la nobleza para pasear. Fue en esta etapa donde una parte del Prado comenzó a tener especial trascendencia, se trata de la calzada cercana a las casas desde la esquina de la calle Atocha hasta la plaza de Neptuno, donde estaba el palacio de Medinaceli, tramo que desde mediados de siglo

lunes, 27 de septiembre de 2010

EL BURGUÉS ENNOBLECIDO

FRANCISCO DE RIVAS MARQUÉS DE MUDELA

Es el prototipo de nuevo burgués emprendedor. El 17 de mayo de 1882, Francisco de las Ribas y Ubieta, Marqués de Mudela, se sintió indispuesto mientras presenciaba una corrida de toros. Trasladado con urgencias a su palacio, en la Carrera de San Jerónimo 40, el médico s´lo pudo certificar su defunción por un ataque de apoplejia.Al morir, su fortuna se elevaba a 70 millones de reales, una de las más grandes de Madrid.

Empresario vitivinícola en la Mancha y siderúrgico en el País Vasco, fueron sus principales instrumentos de acumulación de capital. De las Rivas responde al mito de la perfección del ascenso delliberalismo en España.

Francisco nació en Gordejuela Bilbao, en 1809, hijo de campesinos, que con 15 años emigró a Madrid en busca de frtuna. En su trayectoria, 3 hechos marcaron su éxito: su vinculación al círculo de comerciantes vascos que viven en Madrid, su matrimonoi con Rosa Urtiaga en 1834, hija de un importante comerciante vasco, y su incorporación al círculo en torno a Mendizábal.

Fue adquiriendo sus conocimientos demercantilismo gracias a sus tíos en Madrid. Luego pasó a ser un comerciante pañero con sus parientes en Andalucía

viernes, 24 de septiembre de 2010

EL CASINO Y EL PASEO DEL PRADO

En relación al Casino, lugar de tertulias, fue fundado en 1837 por lo más selecto de la ciudad, respondiendo a las necesidades de ls jóvenes a reunirse nen un punto céntrico. Así se alquiló un cuarto en la calle Visitación. Se jugaba al carácter, al tresillo ... Luego se le conoció con el apelativo del "príncipe2 por trasladarse al edificio de etsa calle, para ubicarse definitivamente en la Calle de Alcalá, entre Carrera de San Jerónimo y Calle Sevilla.

Saliendo del ámbito privado, otra afición de estas clases era la de pasear, reservando cada grupo sus propios espacios, paseando en general por Recoletos, Retiro y el Prado. El Prado fue el más rentable por estar más próximo al Retiro, destacando la parte llamada "Salón del Prado". Era el sitio donde se enseñaban las exquisitas carrozas, luciendo las señoraas sus joyas o montando los señores en caballo.

Allí su entrada no estaba prohibida a nadie, pero era sabido que era un gusto de la alta aristocracia, donde se miraba no sólo las riuezas, sino la edad y belleza de los paseantes.

Al lado del paseo de coches había una calle estrecha con bancos que llamaban el gabinete", siendo el lugar de exhibición por excelencia, pues el paseo se daba andando, paseando los domingo y días de fiestam después de misa, hasta las 4 o 4 y m edia que se iban a comer.

Los toros también fueron una gran afición en las altas élites, dejando los mejores palcos y asientos para estos personajes

EL PAPEL DE LA MUJER EN LA SOCIABILIDAD ARISTOCRATICA

En la mayoría de lso casos, eran las mujeres las que rganizaban la mayoría de los eventos sociales. Estas mujeres, a duras penas desarrollaban tareas domésticas, sólo als supervisaban pues para ello estaban los criados y srvientes. De este modo, el mantenimiento de un número elevado de criados e incluso de acciones destinadas a la beneficencia, eran señal de poder.

Esto se debe a ue si bien en el AR, los encargados de beneficencia eran la nobleza y el clero, con la pérdida de poder de estos, en el réhgimen liberal estas actividades se quedaron huérfanas. Esta vacío fue ocupado por un grupo denominado "Junta de Damas", ya que estas ideas correspondían al estado anterior.

El tiemo libre lo dedicaban a su aseo personal y a sus compromisos sociales: aperitivos, paseos, comidas, bailes, educación de sus hijos, que no su criana, pues eso correspondía a las nodrizas o criadas.

ESPACIOS DE SOCIABILIDAD: EL TEATRO Y LA ÓPERA

Este tipo de conciertos se daban en casas particulares como los celebrados en el palacio de los duques de Osuna, pero el lugar pr exclencia donde se hacían las representaciones era el Teatro Real. SI bien hay que tener en cuenta que hasta 1850, la ópera italiana tenía otros espacios de representación, como los Teatros del Príncipe o de la Cruz, o el mandado a construir dentro de Palacio por Isabel II, que era pequeño e íntimo.

El Teatro Real se estrenó con "La Favorita" de Donizetti, acudiendo a la función la flor y la nata de la sociedad madrileña, con uniformes, etiquetas, joyas ... El gobierno representado por Narváez y el Conde de San Luís, a primera aristocracia representada por las duquesas de Alba y Medinaceli, de Gor, de Osuna y del Infantado; la condesa de Montijo ... es decir, las señoras engalanadas y llegadas en carruajes. Además de óperas, se celebraron bailes de disfraces, de orquesta ...

Otros teatros a los que iban la nobleza eran el el de la Sociedad Liceo Artístico y Literario, en el Palacio de Villahermosa, en la carrera de San Jerónimo esquina con el Prado, o el Teatro Buenavista, que sólo funcionaba en Pascuas

domingo, 19 de septiembre de 2010

RESIDENCIA DELOS NOBLES: LOS PALACIOS

A finales del siglo XVIII tuvo lugar en Madrid un cambio en la estructura residencial de la nobleza. Aunque siguieron en ellos los nuevos gustos de la monarquía borbónica, que comenzó su reinado levantando el Palacio Real en el lugar donde se había erigido el antiguo Alcázar. 

Hasta entonces, los nobles de la capital española habían ocupado viejos caserones con exteriores pobres, que no correspondían con el lujo del interior, con vasijas de plata, colecciones de cuadros y otros. La construcción de casas no se había llevado a cabo, porque dentro del núcleo urbano no había espacio suficiente, ni condiciones urbanísticas, pues las calles eran muy estrechas y laberínticas.

Por eso, cuando comenzó a llegar el gusto por los palacios con exteriores decorados y grandes jardines, procedente de Fracia, influencia del pe nsamiento ilusttrado que pretendía mejorar la calidad de vida de todos los niveles sociales, no quedó mas remedio que buscar grandes solares  en la periferia de la ciudad, que les permitiera desarrollar el tipo de vivienda que ahora la aristocracia demandaba. Se concentraban sobre todo en la zona oriental y occidental, coincidiendo con la vecindad del Palacio Real y Buen Retiro. Los palacios de Liria, Buenavista, Osuna y Villanueva son ejemplo. Pero tambén se buscaron lugares cercanos a conventos y monasterios, o en las rutas oficiales por donde pasaban los reyes.

El primer proceso de construcción se dio entre 1800-1840, donde los que construían eran los nobles de cuna; el segundo, coincidiendo con el reinado de Isabel II entre 1840-1868, donde la aristocracia de nueva creación adquirió protagonismo, ejemplo el palacio del Marqués de Salamanca, y el tercero, coincidiendo con la Restauración Borbónica, entre 1875-1900, representado por la alta burguesía de los negocios, con ejemplo claro el Palacio de Linares. 

De los grandes palacios concebidos de forma tradicional y habitados por la antigua nobleza, señalamos el de Villafranca, Alameda y Osuna, que permitió hacer una rsidencia rodeada de jardines y huertos, o el de Liria, junto a la Puerta de San Bernardo. Propio de la nobleza surgida de la economía son el del Marqués de Salamanca en Recoletos y en Gravira, ambos de influencia italiana. Luego más tarde, de influencia francesa, destacó el del Duque Uceda en la plaza Colón, o el de Portugalete en la calle Alcalá.


Una vez hecho el proyecto del Ensanche, la nobleza pasó a ocupar un barrio para ellos solos. Hasta entonces, sus palacios estaban dispersos por la ciudad. Y fue en este barrio donde el Marqués de Salamanca proyectó la construcción de unos hoteles para la alta sociedad, antecedentes de las viviendas unifamiliares en la Ciudad Lineal y en Ciudad Jardín.


Los palacios del XIX, a diferencia de los anteriores, mezclaban el lujo tanto dentro como fuera. Las fachadas eran de ladrillo o piedra, formando una combinación bicromática. En ella se contemplaban elegantes frisos, cornisas, donde se poníuan los escudos de las familias. Más adelante fueron apareciendo los balcones. Ademñas, rodeaban el edificio numerosos jardines y fuentes, con monumentales entradas.


El interior de la casa se dividía en 3 plantas, aunque fueron subiendo con el tiempo: la planta baja donde se situaba la cocina, caballerizas, cochera y otros servicios. En la planta principal se encontraba los salones donde se celebraban las fiestas y actos sociales; las alcobas de los familiares, alrededor de las cuales se desplegaban numerosas estancias, como antecámara, gabinete, despacho ... En el segundo piso estaban los cuartos de los criados. Los pisos se comunicaban por una suntuosa escalera. La división de estos palacios hacían una división en microespacios cortesanos.


El lujo interior se reflejaban en los espejosen los salnes de mármol, tapices, alfombras, cortinas, papeles pintados que cubrían las paredes, frescos en los techos, colecciones de pintura, lámparas de cristal, grandes ventanas que daban a los jardines, habitaciones decoradas al gusto mudéjar, grandes bibliotecas, como la del Palacio de Osuna

CREACION DE UNA NOBLEZA CONCESOIN DE TÍTULOS

Muy disconformes con la creación de la nueva nobleza,surgidas de las élites económicas de los negocios, su surgimiento fue un hecho. Son especialmente significativas en el reinado de Isabel II y Alfonso XII.


Un ejemplo notable de las élites surgidas en el reinado de Isabel II es el caso del Marqués de Salamanca, quien encarna en su persona lo que significó la burguesía ennoblecida y sus diferencias con la nobleza de cuna. Mientras que los segundos valoraban su patrimonio como simples fuentes de rentas, y empleaban sus excedentes en el lujo y no en la reinversión, los primeros se embarcaban en distintos negocios e inversiones en bolsa, consiguiendo aumentar su capital si les salía bien, pero corriendo el riesgo de arruinarse en caso contrario.


El Marqués de Salamanca nació en Málaga en 1811, en el seno de una familia acomodada, que se pudo permitir pagarle sus estudios en leyes. Ejerció como jurista, lo que le permitió codearse con grandes personajes. Su matrimonio con Petronila Livermore Salas, de padre inglés, hizo que emparentara con grandes empresarios, de los que fue aprendiendo, Fue abandonando su carrera para dedicarse a ls negocios y a la política. Así, llegó a MAdrid por primera vez como Diputado por Málaga en las cortes Constituyentes celebradas en 1836. Y de ahí, pasó al Ministerio de Hacienda. Esto indica que a mayoría de los títulos que se concedieron en el siglo XIX fueron a parar a empresarios y militares. 




Fértil en ideas, invirtió en numerosos negocios, algunos de creación propia. Invirtió en bolda con relativo éxito, fue el primero en en impulsar el Banco de Castilla, pronto conocido como Banco de Isabel II, impulsó la construcción del ferrocarril, presentó un proyecto de viviendas para las claes acomodadas en el Ensanche, de ahí que se conozca a esta parte como Barrio de Salamanca, e intentó crear un Banco Hipotecario. Lo asombroso de este hombre es, que pese a sus numerosos apuros económicos, salía de ellos con fortuna y rápidamente. 


Durante el reinado de Alfonso XII, se mantuvo la tendencia de otorgar títulos nobiliarios que comenzaron con su madre, y que continuaron durante la regencia de María Cristina y Alfonso XIII. Con ello se pretendía crear una nueva nobleza.


Durante la Restauración, la necesidad de encontrar simpatizantes por su causa les obligaron a premiar con títulos a aquellos que lucharan por el restablecimiento de la monarquía borbónica y a sus fieles. Por ellos fueron numerosos milittares, hombres de negocios y políticos, los que adquirieron esto.


Por cada título, había que pagar un importe, en relación con la calidad del mismo, puudiendo aspirar a más, según el poder adquisitivo. En algunos casos se les eximía de los pagos a Hacienda, como pro ejemplo a militares que prestaron un servicio especial al rey. De entre políticos, encontramos al marqués de Rubalcaba. Se dieron títulos nobiliarios en grandes haciendas de Cuba, que aportaron dinero a la causa alfonsina, como el marqués de Alava o el de Santa Rita


Fue durante la Restauración cuando se dio el mayor número de concesiones nobiliarias, todo por la causa, siendo más en las filas de Cánovas que de Sagasta



EVOLUCION ECONOMICA Y POLÍTICA DE LA VIEJA NOBLEZA EN EL SIGLO XIX

La afluencia de nobles a Madrid comenzó cuando Felipe II decidió fijar su hasta entonces Corte ambullante en esta villa, a mediados del siglo XVI. Los nobles se trasladaron entonces a la pequeña población, al amparo de la Corte Real, manteniendo estrechos lazos de amistad con el Rey. Su presencia fue haciendo de Madrid una de las ciudades más animadas de Europa, convirtiéndose en el principal foco de atracción social. Pasó de ser una rgión agraria a ostentarse de todo lujo. Como consecuencia, comenzó a desarrollarse una industra de productos de lujo, como joyerías, bordadores de plata, pañerías, sombrererías ...

La llegada a la capital de nobles, llevó aparejada la atracción de capas sociales bajas procedentes de zonas rurales, que venían en busca de un empleo, sabiendo la demanda de sirvientes que necesitaba la aristocracia. De hecho, el tener un mayor o menor número de sirvientes condicionaba su estatus social. Como era también el número de coches y de caballos que se poseyese.

 La nobleza constituyó desde el principio la cúspide de la escala social, económica y política de la capital. Sus cargos palatinos le facilitaron los contactos con los centros de poder, formándose fuertes camarillas. De esta forma, la nobleza fue monopolizando los altos cargos políticos del gobierno. La mayoría de los escaños del Senado y cargos diplomáticos eran ocupados por los Grandes de España por derecho propio, como decía la Constitución de 1876, igualmente seguían ocupando los cargos palatinos del a Edad Medieval, como Tesorero Real, Secretario real y otros cargos relaconados con la administración del Estado.


El desempeño de estas actividades le hicieron acumular gran prestigo, lo que unido a la suntuosidad que roddaba su estilo de vida con palacios, comodidades, fiestas y todo tipo de símbolos externos, propiciaronque esta ñelite fuera envidiada por todas las claes sociales. Desde los altos burgueses adinerados hasta los que no les suponía ningún esfuerzo imitar los mdos de vida aristoráticos, a los más pobres que anhelaban una vida que nunca alcanzarían. Esto le acompañó hasta bien entrado el siglo XX, aunque a situación económica y general sufriese grandes transformaciones en el siglo XIX.


La principal base de la economía de la nobleza era la tierra rural. No hay que olvidar, que aunque la nobleza de cua se había ido instalando alrededor de la Corte, aportando sus valores, pautas, solían ser originarios de la meseta de Andalucía, donde habían dejado vastas extensiones de tierra de las que percibían el mayor número de rentas anuales. Esta renta agraria aseguraba el futuro de los viejos nobles, por ser bienes fijos y amortizados, lo que originaba que la tierra se pasase de padre a hijo, sin posibilidad de perderse.


Pero la nobleza contaba además con numerosas propiedades urbanas, principalmente fincas dispersas  por la ciudad en los suelos de más altos precios y que solían arrendar. Estas posesones vinieron bien cuando en determinados momentos, la tierra agrícola no conseguía dar los intereses a sus dueños, quienes pasaban vverdaderos apuros por mantener su estilo de vida. Es entonces cuando recurrían a vender fincas urbanas, ya que cmo éstas cumplían un papel complementario, no contemplaban la posibilidad de invertir en ellas.


De esta forma comenzó un repliegue nobiliario, causado prque la nobleza reprodujo hábitos y comportamientos del Antiguo Régimen, basados en criterios improductivos que no permitía la recuperación de lo invertido en lso elevados gastos que le acompañaban. Incluso a pesar de que la nobleza había comenzado a impulsar a finales del siglo XVII una actividad económica más activa, entrando en el mercado, sobre todo en el de abastos de los centros urbanos, coercio lanar y vinculación a los Gremios madrileños, no se alteraron las estructura de producción ni la propiedad. Es decir, trataron de maximizar la producción para conseguir más dinero líquido, pero sin llevar a cabo transformaciones industriales.


Con el fin de aumentar la producción sin salir del modelo tradicional de propiedad, subieron los gastos dirigidos a nuevas roturaciones, construcciones de canales y otras mejoras de infraestructura. Al mismo tiempo, el consumo aristocratico aumentaba, debido a la transformación de esta, algo más cosmopolita, más abierta a las influencias francesas, y que tenían que destinar gran parte de sus ingresos a mantener su estilo de vida, marcado por la nueva moda de palacios y casas grandes, adquisición de obras de arte ...


El cambio de coyuntura a finales del siglo XVIII, el entorpecimiento del comercio de exportación de lanas, el coste de aprovisionamiento de las rentas durante la Guerra de la Independencia, el descenso de los precios agrarios, el cuestionamiento de llos privilegios señoriales y el cortocircuioto de las rentas provenientes de la corona como consecuencia de la quiebra de la Hacienda Pública, frenó la expansión de la economía nobiliaria. Se prdujo entonces un desfase entre gastos e ingresos, comenzando una crisis patrimonial que duró hasta los 70, donde perdieron muchas posiciones económicas.


Se hizo necesario un proceso de saneamiento que permitiera la recuperación. Fue entonces cuando la nobleza demostró su capacidad de resistencia, pues la mayoría logró reconstruir su posición sin abandonar del todo su componente agrícola y sin tener que participar en los sectores económicos. 


El saneamiento conllevaba la abolición de los mayorazgos y el fin de la popiedad vinculada, además de la intervención del Estado Liberal, que va a transferir indemnizaciones a la nobleza por las desamortizaciones.


El hecho de que la nobleza no participase de forma directa en los nuevos sectores económicos, no quiere decir que estuvieran del todo fuera de ellas. Entre 1840 y la Restauración, la aristocracia madrileña buscó un nuevo punto de equilibrio económico para salir de este vbache. Por ejemplo, la Casa de Medinaceli transfirió propiedad rústica o valores por 58 millones de reales, igual que el Duque de Alba, Duque de Altamira.


Para la pequeña nobleza, la política de saneamiento suponía un esfuerzo mayor, y odía suponer la liquidación total e sus patrimoniios. En tre otros motivos, se encuentran casos de adeudamiento con banqueros madrileños, caso del Duque de Híjar, de Salvatierra o de Osuna.


Una consecuencia de la crisis de la nobleza fue el hecho de que muchos aristócatas dejaran de engrosar las filas carlistas para pasarse a las liberales. Esto se explica, pues desde aquí pueden tener el poder de controlar la reconversión de sus prpiedades, superar al crisis y recuperar el prestigio político. Hay que tner en cuenta que este liberalismo al que se adhieren es un liberalismo moderado, por lo que en la Restauración, se les verá en las filas de Cánovas.


A la vez, el giro político de la nobleza provocó que esta clase social tomara contactos con otras élites, haciéndose más abierta. Para ello, la alta burguesía comenzó a ennoblecerse. De hecho, mucha de las tierras que los nobles tuvieron que vender cuando enajenaron sus propiedades, pasaron a manos de la alta burguesía.


Claro que esta apertura no fue compartida por toda la nobleza. Mientras que un sector más integrado en el núcleo mundano de la capital era más integracionista, otro se encontraba enquistado en la tradición patriarcal sencilla, con profundo arraigo y sentido del hogar, lo que llamamos "puristas". Estos últimos desdeñaban de los burgueses por contaminar su sangre, el código social y la forma de vida de la aristocracia.