En el siglo XI se llevaban modas de vestidos románticos de influencia bizantina, con ropas largas y ampulosas, de anchas mangas, túnicas y mantos. Los pantalones largos quedarán confinados a los campesinos, y las clases pudientes llevarán calzas ceñidas a las piernas con ligas o sujetas con cintas al cinturón o camisa.
Las Túnicas, un elemento imortante, decir que aquí en España hubo muchas variedades, la mayoría con noombre de origen árabe. La "mutebag" era ajustada y sin mangas, mientras que el mofarage tenía una abertura desde la cintura, dejando sus piernas descubiertas.
Las clases pudientes llevaban túnicas de diferentes longitudes que se llevaban supespuestas. Las túnicas exteriores se llamaban "pintelles" o "aljubas".Hay también referencias sobre la "adorra", que se abotonaban por la parte delantera, probablemente la referencia más antigua de los botones.
Las túnicas se hacían de lana o lino, y en el reino de León se pdían ver hechas de seda coloreadas, pues recordemos que la España musulmana competía con Oriente en las manufacturas .
Las prendas se decoraban con tiras, posiblemente bordadas, sobre mangas y puños. Una misma prenda podía estar hecha de distintas telas. Los tejidos eran ocupados con pequeños diseños que ocupaban toda la tela, especialmente con grupos de 3 puntos, y también con diseños de rayas más grandes.
En el siglo XI la España cristiana es una franja en el norte, amenazada en todo momento por los moros. Comenzaron entonces los cristianos, tanto hombres y sobre todo mujeres, enamoradas de los velos faciales musulmanes, provocando con ello la ira de los "ulemas", los doctores de las leyes mahometanas, que veían en ello la disolución de las costumbres y la contaminación de ellas por el "diablo".
Tambén se desarrollaron una gran variedad de mantos, que podían ser mobatana (forrados de peles), barragán (lana) y alifafe (hecha de iferentes pieles). Pieles comunes eran las de comadreja, conejo y cordero.
Un estilo totalmente españo, cuyo origen pudo estar en las penulas romanas, eran completamente cerrados, más cortos por detrás que por delante, y co una banda decorando el borde inferior delantero. Asimismo, se sigue llevando la capa visigoda.
Se usan gorros como cofias en la España hispano-romana.
El manto pesado es para salir de casa, mientras que elmanto ligero se deja para uso casero.
Algunos decoraban sus cabezas con los típicos sombreros de ala ancha.
Ambos usan trajes especiales para dormir, llamados kamese o lecto. La dama usaba la estola, que luego se convertiría en prenda litúrgica
La ropa interior masculina se componía de calzón corto y camisa, parecidos a los pantalones de los bárbaros, pero mucho más cortos y tapados con la ´tunica. También usaba las calzas, una especie de medias de tela.
La ropa interior de la mujer consistía en un camisón, sin nada debajo.
Para salir de casa, las mujeres se colocaban encima un sayal o manto, que les cubre la cabeza en señal de modestia. Si, por el contrario, está en casa, usa el alfaime o toca. Estas prendas son obligatorias en las mujeres casadas, que llevaban siempre la cabeza cubierta: el pelo recogido en moño, trenzas o red, y las solteras lo llevaban suelto, de ahí el "peinado doncella"
En el hombre, predominaban los colores pardos, con tejidos de hilo o lana sin teñir, campesino, viste túnica corta o camisa larga hasta las rodillas, que caen en las calzas, que pueden ser anchas o ajustadas, sujetas a un cordón a la cintura igual que la túnica, que llevaba apertura para meter la cabeza, chaleco para los días más fríos, ya que las mangas no facilitaban el trabajo en el campo, que puede ser de piel, dependerá de la época del año, pantalones sueltos fruncidos a los tobillos, de influencia visigótica.
En cuanto al calzado, en verano se usaban las albarcas, y en los sitios fríos se acompañaban una serie de calcetines de piel, con el cuero por fuera y la piel por dentro, y sandalias de influencia romana o zapatos con la punta retorcida, de influencia musulmana
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jueves, 10 de marzo de 2011
miércoles, 9 de marzo de 2011
LA HIGIENE DE LOS ÁRABES
En su Oriente originario, los árabes tomaron de sus vecinos los Bizantinos, sus gustos por el baño y los perfumes. Fueron ellos los que ppularizaron en España e Italia, la ciencia de la perfumería: no se olvida que un árabe, Albucaste, quien descubrió el alcohol a partir del vino, por lo que lo llamó espírituo del vino.
Las mujeres usulmanas pasan horas y horas en el harén maquillándose y cepillándos cuidadosamente. Las cristianas son miradas con cierta aprensión por no depilarse el pubis.
Con henna, se tiñen de rojo los dedos y las palmas e las manos, así como los talones y los dedos de los pies.
Los dientes, se los limpian con una mezcla de nácar, pulverizadas con huevo y polvo de carbón.
La henna se puso de moda enseguida por las cristianas, que las usaban para embellecer sus pezones, sus labios
Los árabes, acostumbrados a vivir entre mares de arena, eran conscientes del valor fundamental que tenía el agua. Seguro fue por esta razón, que cuando llegaron al sur de Hispania, y descubrieron los acueductos y las acequias, los patios con surtidores de aguas y la termas, hcieron suyos estos elementos que tambén contenían y sintetizaba aquel bien tan preciado, desarrollando y ampliando el estudio y técnicas relacionadas con el agua.
Los árabes españoles difundieron el uso del baño, llevándolo a todos los rincones del país, popularizándolo y haciéndolo accesible a toda la sociedad: reyes y labriegos, comerciantes militares, monjes y religiosos; tanto llegó a extenderse que llegó a formar parte de su vida cotidiana.
Fue el rey Alfonso X el Sabio el primero en prohibir los baños compartidos entre cristianos y musulmanes. Si por el contrario, el agua era abundante, caso de Granada, se multiplicaban el número de ellos.
Aunque como ya hemos dicho, no es un periodo donde la higiene sea lo más prioritario, lo que produjo el nacimiento y transmisiones de enfermedades propias de la falta de higiene, y aunque haber, había baños, pero no todo el mundo lso usaba, la gente poco a pcoo fue tomando conciencia de las ventajas de la higiene.
Estos establecimientos abrían a partir de las 2 de la tarde, permaneciendo abiertos hasta muy entrada la noche.
Cuando el visitante acudía al baño, se encontraba todo escrupulosamente limpio y deliciosamente perfumado con aromas de tomillo o romero, que se quemaban en los hornos.
El bañista pasaba a la primera sala, destinada a vestidor, que era la más fría del baño, lugar donde se desvestían y se les entregaban dos paños blancos: uno, para cubrirse las partes, ciñiéndose a la cintura, y el otro, en la cabeza, a modo de turbante, y unas sandalias altas de madera o corcho llamadas "Chapines", que les protegía del calor que el pavimento soltaba, al estar sobre una cámara de aire que recibía el calor de abajo de las calderas.
De aquí, se pasaba a la sala central y principal, muy calientes y saturadas de vapor. Allí se tenían en tarimas especiales, donde comenzaban a sudar en reposo, y los bañeros, que en los palacios, podían ser sustituidos por esclavas especializadas, favorecían la sudoración mediante fricciones eérgicas.
Al finalizar esta operación, el bañista pasaba a la tercera sala y más caliente, justo encima de la sala de la caldera del cobre y el horno.
Siempre en cuclillas, era enjabonado de pies a cabeza, con abundante espuma, que se le hacía desaparecer, lanzándole abundante agua caliente, en recipientes de madera resistentes al calor, levantando esta lluvia al caer al suelo gran cantidad de vapor.
ras esata fase, era necesario volver a la sala templada para reposar y reponerse, donde entonces los empeados daban masajes. Esta transición era obligada para poder volver de nuevo a la sala caliente a tomar una ducha, esta vez de agua fría, para luego, regresar de nuevo a la sala central y reposar con nuevos masajes reactivos, acompañados de aceites y perfumes, depeniendo de la calidad y la disponibilidad económica del cliente..
Ya reconfortado, el bañista se envolvía en na especie de abornoz de algodón, quedando en reposo en la sala central, consensación de ligereza, charlando animoso con los amigos
Las mujeres usulmanas pasan horas y horas en el harén maquillándose y cepillándos cuidadosamente. Las cristianas son miradas con cierta aprensión por no depilarse el pubis.
Con henna, se tiñen de rojo los dedos y las palmas e las manos, así como los talones y los dedos de los pies.
Los dientes, se los limpian con una mezcla de nácar, pulverizadas con huevo y polvo de carbón.
La henna se puso de moda enseguida por las cristianas, que las usaban para embellecer sus pezones, sus labios
- EL HAMMAD
Los árabes, acostumbrados a vivir entre mares de arena, eran conscientes del valor fundamental que tenía el agua. Seguro fue por esta razón, que cuando llegaron al sur de Hispania, y descubrieron los acueductos y las acequias, los patios con surtidores de aguas y la termas, hcieron suyos estos elementos que tambén contenían y sintetizaba aquel bien tan preciado, desarrollando y ampliando el estudio y técnicas relacionadas con el agua.
Los árabes españoles difundieron el uso del baño, llevándolo a todos los rincones del país, popularizándolo y haciéndolo accesible a toda la sociedad: reyes y labriegos, comerciantes militares, monjes y religiosos; tanto llegó a extenderse que llegó a formar parte de su vida cotidiana.
Fue el rey Alfonso X el Sabio el primero en prohibir los baños compartidos entre cristianos y musulmanes. Si por el contrario, el agua era abundante, caso de Granada, se multiplicaban el número de ellos.
Aunque como ya hemos dicho, no es un periodo donde la higiene sea lo más prioritario, lo que produjo el nacimiento y transmisiones de enfermedades propias de la falta de higiene, y aunque haber, había baños, pero no todo el mundo lso usaba, la gente poco a pcoo fue tomando conciencia de las ventajas de la higiene.
Estos establecimientos abrían a partir de las 2 de la tarde, permaneciendo abiertos hasta muy entrada la noche.
Cuando el visitante acudía al baño, se encontraba todo escrupulosamente limpio y deliciosamente perfumado con aromas de tomillo o romero, que se quemaban en los hornos.
El bañista pasaba a la primera sala, destinada a vestidor, que era la más fría del baño, lugar donde se desvestían y se les entregaban dos paños blancos: uno, para cubrirse las partes, ciñiéndose a la cintura, y el otro, en la cabeza, a modo de turbante, y unas sandalias altas de madera o corcho llamadas "Chapines", que les protegía del calor que el pavimento soltaba, al estar sobre una cámara de aire que recibía el calor de abajo de las calderas.
De aquí, se pasaba a la sala central y principal, muy calientes y saturadas de vapor. Allí se tenían en tarimas especiales, donde comenzaban a sudar en reposo, y los bañeros, que en los palacios, podían ser sustituidos por esclavas especializadas, favorecían la sudoración mediante fricciones eérgicas.
Al finalizar esta operación, el bañista pasaba a la tercera sala y más caliente, justo encima de la sala de la caldera del cobre y el horno.
Siempre en cuclillas, era enjabonado de pies a cabeza, con abundante espuma, que se le hacía desaparecer, lanzándole abundante agua caliente, en recipientes de madera resistentes al calor, levantando esta lluvia al caer al suelo gran cantidad de vapor.
ras esata fase, era necesario volver a la sala templada para reposar y reponerse, donde entonces los empeados daban masajes. Esta transición era obligada para poder volver de nuevo a la sala caliente a tomar una ducha, esta vez de agua fría, para luego, regresar de nuevo a la sala central y reposar con nuevos masajes reactivos, acompañados de aceites y perfumes, depeniendo de la calidad y la disponibilidad económica del cliente..
Ya reconfortado, el bañista se envolvía en na especie de abornoz de algodón, quedando en reposo en la sala central, consensación de ligereza, charlando animoso con los amigos
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